El wolframio otra vez


En La Voz (21-2) se informa de la posible reapertura del yacimiento de Varilongo, en Santa Comba, con la finalidad de extraer wolframio. Durante la Segunda Guerra Mundial, Varilongo fue la mayor explotación europea de wolframio. Alemanes y aliados competían en su compra.

El wolframio fue descubierto por los científicos españoles, los hermanos Elhuyar, en 1783, quienes lo aislaron de la wolframita. El wolframio, también conocido como tungsteno, es el elemento químico número 74 de la tabla periódica y su símbolo es W.

Es un metal de color gris, muy duro y muy denso, con el punto de fusión más elevado de todos los elementos. Se usa en la fabricación de herramientas para cortar y perforar metales. Aleado con el acero le transfiere una gran dureza, originando así un material muy importante en el mundo de la industria y en la fabricación de armas. De ahí el interés de alemanes y aliados por el wolframio.

Durante un tiempo, el wolframio se usó en la fabricación de filamentos para lámparas incandescentes (bombillas), que están totalmente en desuso por su escaso rendimiento lumínico. La mayor parte de la energía se convertía en calor. Hoy hay que usar bombillas led, de elevado rendimiento luminoso.

El wolframio está catalogado como uno de los elementos básicos para la tecnología que corren el peligro de escasear. En una escala de 0 a 10 (10, máximo riesgo de desaparición), el wolframio tiene un valor de 8,1.

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