Vecina de Rois de 70 años, lleva volcada desde siempre en el cuidado de familiares dependientes, alguno con discapacidad
09 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El pasado miércoles se celebró el Día Internacional de las Personas Cuidadoras y en Rois hay una como pocas o, quizás, como ninguna. Ella es Marina Romero Rodríguez, una vecina de 70 años de la aldea de Casas do Porto que lleva una vida dedicada por entero a cuidar de los demás, tanto que es un referente para muchos que la conocen. Lo de cuidar le viene de cuna porque, cuando ella nació, ya había dos primas en la casa que necesitaban cuidados. Si echa cuentas, Marina lleva atendidas en su vida a una veintena de personas, en su mayor parte familiares, algunos con discapacidad, e incluso ayudó a algún vecino. Así, durante más de veinte años cuidó al mismo tiempo de hasta cuatro familiares dependientes y, en un caso, porque así lo dejó escrito en el testamento la madre. Abuelas, tíos, primas, la madre y, además de la discapacidad, le tocó lidiar con varias enfermedades y, en muchos casos, con los «síntomas máis extremos», de modo que necesitaban de muchos cuidados, asegura. Con 38 años fue Marina la que enfermó y entonces fue su hija Mercedes la que, durante tres años, asumió el papel de su madre. «Foi unha vida moi dura, de coidar e vivir para os demais», reconoce Marina Romero, quien subraya que, pese a ello, «nunca me lamentei» del papel que le tocó. Se casó con José Autrán Bustelo, con el que tiene tres hijas, y reconoce que su marido «foi o meu gran apoio». Cuenta que, mentalmente, no le pasó factura su papel de cuidadora gracias, explica, a que «somos unha familia moi unida e nunca nos avergonzamos deles», dice en alusión a los familiares con discapacidad que atendió durante muchos años, a uno de los cuales lo sigue haciendo. «Alí a onde nós íamos, eles foron con nós mentres puideron, xa fose á misa, a un concerto de música ou a pescar os domingos a Rianxo», relata Marina, quien añade que «cando íamos todos xuntos, eu levaba o corazón cheo». Su hija Mercedes explica que su madre nunca se planteó trabajar fuera de casa, porque en ella tenía una empresa «con moito gasto e pouco beneficio, cunha dedicación de 24 horas e 7 días e sen cobrar», en alusión a que nunca percibió una remuneración como cuidadora. Es más, en su vida hubo un momento en el que incluso dependieron de los servicios sociales del Concello de Rois, que les llevó alimentos, algo que agradecen y de lo que no se avergüenzan, señalan madre e hija. A la pregunta de si espera que ella tenga quien la cuide, Marina responde rápidamente: «Espero que todo isto que fixen que Deus mo pague, aínda que xa mo está pagando porque as miñas tres fillas teñen a súa vida e están traballando e os netiños estudando polo que, a día de hoxe, non podo pedir máis que saúde».