La conciliación como motor del éxito: «Nos da igual que empieces a trabajar a las 9.00 o a las 10.00»

Patricia Calveiro Iglesias
Patricia Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Lorenzo Rodríguez en la sede de Balidea en Salgueiriños, en el Edificio Witland (tienen oficinas en otras partes de España y en el extranjero). Aquí se aportan soluciones que dan respuesta a las necesidades de sus clientes, ofreciendo servicios de tecnología web y móvil, consultoría digital, desarrollo de software, ciberseguridad, soporte a usuarios e infraestructuras.
Lorenzo Rodríguez en la sede de Balidea en Salgueiriños, en el Edificio Witland (tienen oficinas en otras partes de España y en el extranjero). Aquí se aportan soluciones que dan respuesta a las necesidades de sus clientes, ofreciendo servicios de tecnología web y móvil, consultoría digital, desarrollo de software, ciberseguridad, soporte a usuarios e infraestructuras. XOÁN A. SOLER

En Balidea, empresa tecnológica de Santiago, tienen el modelo laboral que desean las nuevas generaciones

22 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Horario flexible. Barra libre de teletrabajo. Buen ambiente laboral. Una dirección que se preocupa por las circunstancias personales y que promueve un trato cercano... Todo eso es lo que ha convertido a Balidea, una firma tecnológica de ámbito internacional con sede en Compostela, en un ejemplo de conciliación. A finales de noviembre el Concello de Santiago le otorgó, de hecho, una distinción en los IV Premios de Excelencia Empresarial por su compromiso a la hora de impulsar políticas y acciones efectivas para favorecer el equilibrio entre la vida personal y la laboral, así como otros valores como la igualdad de género o el bienestar integral de los empleados, fomentando también su desarrollo profesional. Al frente de este proyecto está Lorenzo Rodríguez Currais, hijo de gallegos emigrados a Venezuela que retornó en el año 1991.

«Soy ingeniero informático y, al llegar, empecé a trabajar en el área de la tecnología. En el 2002 di el paso de montar Balidea, una empresa dedicada a la tecnología e innovación, para dar servicio fundamentalmente a las Administraciones. Surgió la oportunidad de presentarnos a concursos en el ámbito de la salud pública y hoy sigue siendo nuestra actividad primordial. Comencé con un par de personas más y la empresa fue creciendo en estructura», relata Lorenzo, quien actualmente dirige un equipo de más de 200 personas, con oficinas en Perú, Dinamarca, Bilbao y otras ciudades gallegas.

«No somos una fábrica que tiene una serie de máquinas, nuestro producto depende del trabajo que hacen las personas y, al igual que otros mantienen sus máquinas para que funcionen bien, nosotros tratamos de cuidar el capital humano, porque somos personas que trabajamos para personas. Es como una cadena de sensibilidades ya que, al estar nuestro principal cliente en el ámbito sanitario, extender esa cercanía interna también a ellos es fundamental. Y, por ejemplo, diseñamos robots que hablen en gallego pensando en ese conjunto de personas mayores de 65 años que no se desenvuelven bien en castellano».

Constata el director general de Balidea que «nos jactamos de esta cercanía, aunque siempre quedan cosas por mejorar». Él mismo estuvo hasta hace poco trabajando en equipo, como director de proyectos, y reconoce que esta transversalidad estructural «trae mucha carga, para lo bueno y para lo malo: empatizas mucho con tus compañeros y se forja un espíritu empresarial fuerte». En esta empresa ya estaba instaurado el teletrabajo antes del confinamiento tres días a la semana, y otros dos en oficina; pero, tras la pandemia, aclara, «se empezó a teletrabajar por defecto, sin la obligatoriedad de acudir presencialmente, salvo que así lo prefieras, aunque los jefes de equipo intentan reunirse semanalmente o cada 15 días con su gente para coordinar el trabajo y humanizarlo».

«Aquí necesitamos cumplir unos objetivos en unos plazos y dentro del presupuesto, por lo que nos da igual que empieces a trabajar a las 9.00 o a las 10.00, lo que importa es que saques el trabajo asignado adelante», explica Lorenzo. «Al principio, cuando implantas estas medidas impresiona, porque parece que pierdes el control. No ver a la gente en la oficina cuesta, especialmente para los que venimos de la vieja escuela, pero a finales de año ves los resultados y compruebas que los empleados se involucran muchísimo más, por eso la empresa los respalda y siempre estamos con el oído abierto», añade un venezolano que promueve el modelo laboral que quieren las nuevas generaciones, como lleva años constatando en los procesos de contratación, a la vez que hace un reconocimiento especial al departamento de recursos humanos por el papel que desempeñan, haciendo de la conciliación y de la preocupación por el trabajador un motor de éxito.