Borja Verea, líder del PP en Santiago: «É moi difícil que apoiemos as contas dun goberno co que non compartimos nada»

r. m. SANTIAGO / LA VOZ

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Borja Verea y Goretti Sanmartín, en una imagen de archivo en un pleno de la corporación
Borja Verea y Goretti Sanmartín, en una imagen de archivo en un pleno de la corporación XOAN A. SOLER

El popular dice que «nós temos a nosa propia borrasca Goretti dende hai anos»

09 ene 2026 . Actualizado a las 14:01 h.

La coincidencia del nombre de la borrasca Goretti (que ayer pasó por la ciudad) con el de la alcaldesa ha agudizado el ingenio de muchos, aunque para el líder del PP, Borja Verea, esa coincidencia ha sido una nueva ocasión para alimentar la crítica al gobierno de Sanmartín. «Por desgraza, nós temos a nosa propia borrasca Goretti dende hai tres anos», decía ayer el popular ante los micrófonos de Radio Voz.

Verea auguró en el programa Voces de Compostela «un futuro moi difuminado, moi tapado por todo o nevoeiro desta borrasca que está aquí constantemente enriba da cidade», aunque también apuntó que para esquivarlo está la «alternativa» del PP y que, aunque saben de la dificultad de alcanzar mayorías absolutas, «ese é o noso obxectivo». «Estamos moi cerca», dijo antes de valorar las necesidades de la ciudad, las expectativas que anteayer apuntaba Sanmartín con respecto al Gobierno central y las dificultades de esta para tramitar los presupuestos del 2026.

Al líder opositor no le molesta que la regidora no lo haya incluido en esa ronda de presentación de los presupuestos a la corporación para buscar los apoyos plenarios suficientes: «É moi difícil que nós apoiemos os orzamentos dun goberno co que non compartimos practicamente nada». «Nós somos alternativa de goberno e os nosos orzamentos serían substancialmente diferentes», dijo el popular, quien entiende que la regidora busque esos apoyos entre quienes le dieron la alcaldía (PSOE y los ahora no adscritos), aunque tampoco ve fácil un acuerdo en esta ocasión.

«Polo que podo sentir nos plenos, todo me parece indicar que non os van apoiar», expuso el popular, aunque a continuación también indicó que eso mismo pensaba con los del 2025, vistas las relaciones entre el gobierno y las otras dos formaciones, y finalmente sí hubo acuerdo. Pero también planteó si «vale de algo que se aproben», porque «os dos dous últimos anos non valeron para nada». «Houbo os orzamentos máis altos da historia da cidade (...) e todos os departamentos, todas as áreas de goberno, non é que estean igual, é que están peor».

Por otra parte, Verea no vio novedades en las expectativas que Sanmartín y Néstor Rego depositan en el Gobierno central para programar la estación de mercancías en A Sionlla y la continuación del orbital. No ve novedad alguna en esas aspiraciones, como tampoco ha visto hasta ahora, dijo, «ningún proxecto de transformación da cidade que viñera da man do BNG e do seu socio en Madrid». «E cando o teu propio socio non é quen de apoiar a cidade, perdes moita credibilidade cando estás todos os días pedindo á Xunta», añadió el líder popular, quien sostiene que la ciudad precisa «un cambio de rumbo absoluto». Frente a la gestión de la nacionalista, Borja Verea afirma que si gobierna lo primero que afrontaría sería «que as cousas máis básicas funcionen, que hoxe non o fan, e, a partir de aí, iniciar proxectos de transformación real de Santiago que non ten impulsos, novos proxectos ilusionantes practicamente dende que marchou Xerardo Estévez».

Un presupuesto de 148 millones que prevé duplicar los ingresos por multas

Sanmartín no está en el mejor escenario para negociar los presupuestos del ejercicio previo a una cita electoral. El 2026 es el último año completo antes de la cita con las urnas del 2027 y la nacionalista no solo llega tarde para formular esas cuentas, que ascenderán a 148,2 millones (dos más que en el 2025), sino que depende de unos interlocutores que quieren ver antes el grado de ejecución de acuerdos anteriores. A la alcaldesa no le resultó muy difícil cerrar acuerdos para los dos anteriores, cuando buena parte de las inversiones procedían de programas del mandato socialista, pero tanto el PSOE como los no adscritos llevan meses exigiendo rendición de cuentas de los acuerdos del 2025 (alguno incluso del 2024). Y siguen haciéndolo después de que Sanmartín anunciase que ya les ha remitido los datos básicos del borrador. Ayer mismo insistían en que no abrirán negociaciones hasta que rinda cuentas, aunque tampoco ven a Sanmartín en muy buena disposición para negociar.

La socialista Marta Abal no observaba ayer una «vontade real» para intentar un acuerdo, cuando para el PSOE es «imprescindible» rendir cuentas de los acuerdos presupuestarios anteriores. A partir de ahí, apuntaba la plena disposición de su formación «para chegar a entendementos», aunque también advertía de que solo negociarán en base a propuestas «solventes e realizables pensadas para responder ás demandas reais da veciñanza».

Los no adscritos avanzan esa misma disposición, aunque cuestionan la escasa información que se le ha facilitado sobre ese borrador y las cifras sobre algunos de los ingresos previstos, como el de las multas de tráfico. El borrador prevé 5,6 millones por esas sanciones, el doble de lo que se ingresó (2,86 millones) en el 2024, cuando la previsión inicial era llegar a 3,25. La previsión del 2025 fue de 3,44, lejos de la que se plantea ahora.