Ese radar, no


No. Definitivamente, no es una solución para la seguridad del tráfico el radar que hoy empieza a multar en los accesos de Santiago en Conxo. Por varios motivos, aun dando por bueno el argumento oficial de que los coches circulan por esa zona a velocidades excesivas. Más excesivas, con diferencia, lo son en otros tramos de la red urbana, como el periférico en la bajada del polígono del Tambre hasta prácticamente el entronque de la SC-20 con la avenida de Lugo, además con elevada siniestralidad, y nadie habla de poner ahí un radar. El doble radar de Conxo es, incluso, peligroso para el tráfico de entrada a la ciudad, porque está pésimamente señalizado: los coches llegan con el límite de 80 y se encuentran de improviso con la señal de 50 pegada literalmente al cajón del radar e incluso tapándolo, de forma que no se ve. Esto hace que los conductores pisen el freno de sopetón, con el consiguiente riesgo de accidente por alcance. No ocurre así con el radar de salida, donde, además, los coches ya van lentos tras salir del túnel del Hórreo limitado a 50, también con otro radar vigilante. Y lo peor: en un tramo con escasa accidentalidad y sin el riesgo de encontrar peatones en la calzada, son sospechosos los intereses que puede ocultar esta drástica medida, que se presume recaudatoria. Los intereses de quien va a hacer caja con las multas, que es la empresa concesionaria de la gestión de cobro: el 26 % de lo recaudado. Por cierto, ¿por qué concesión y no gestión directa del Concello? Las sospechas no son novedad, ya ocurrió antes con los fotorrojos y ahí hubo indicios fundados de un uso perverso. Conclusión: radar de O Restollal, sí; radar de Conxo, no.

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