«El plan nos deja al borde de la ruina total»

Los hosteleros ven decepcionante la desescalada del confinamiento y advierten que, sin medidas de apoyo como mantener los ERTE, sus negocios están abocados al cierre

Mirna y Josué llevan una década al frente del Tarará, en Santiago
Mirna y Josué llevan una década al frente del Tarará, en Santiago

santiago / la voz

Decepción y temor por el futuro inmediato. Así ha acogido la hostelería de Santiago el plan de desescalada presentado por el Gobierno central, que, en palabras de Sara Santos, presidenta de la asociación Hostelería Compostela, «deja al sector al borde de la ruina total, porque son muchas las familias que viven de este sector y no se nos ha tenido en cuenta para nada».

Para los hosteleros, las medidas adoptadas por el Gobierno de Pedro Sánchez «demuestran la poca empatía que tienen hacia nosotros, porque las toman pero no nos consultan» y la consecuencia de esta situación «será que vamos a tener un problema económico mucho más grande todavía del que ya estamos atravesando», advierte Santos.

En lo que se refiere a la reducción de los aforos, primero a un tercio del total y después a la mitad «va a ser insostenible en muchos casos», explica la presidenta de los hosteleros de la ciudad, «porque no es lo mismo un chiringuito en la costa que una terraza en el centro de Santiago, ni un pequeño empresario que una gran cadena hotelera. Habrá establecimientos que con esa reducción de aforo simplemente ya no podrán abrir», añade.

Y es que en Santiago hay muchos bares pequeños, con terrazos de tres o cuatro mesas, que con las medidas adoptadas por el Gobierno central se verían abocados a abrir para poder atender una única mesa «algo que es inviable, imposible», advierte Sara Santos. En cuanto a los hoteles, se pregunta qué sentido tiene que les dejen abrir si, al mismo tiempo, se han prohibido los desplazamientos de unas provincias a otras.

El futuro al que se enfrenta el sector es tremendo. «No tenemos liquidez para sobrevivir, porque una cosa es abrir y otra cosa es trabajar. ¿Quién va a venir a nuestros negocios?», se pregunta.

Por ello, reclaman medidas «fiscales, laborales y sanitarias» que les permitan afrontar la nueva situación que ha provocado la pandemia del coronavirus. «Lo más importante es que se puedan mantener los ERTE, porque así podríamos afrontar el ir abriendo poco a poco, mirando si hay o no reservas en los hoteles y ver cómo evoluciona la situación, pero si los ERTE no siguen adelante creo que muchos negocios no podremos abrir, al menos de momento, y otros, ya nunca podrán hacerlo», advierte Santos.

Los negocios de hostelería llevan casi dos meses cerrados, pero teniendo que afrontar sus costes fijos, como los sueldos de sus trabajadores. Una carga de la que les liberan los ERTE que el Gobierno puso sobre la mesa para apoyar a las empresas, pero que si ahora se retiran con la desescalada pondrían sus negocios contra la espada y la pared. «Si no nos apoyan, cerramos. A un hotel de 200 plazas a lo mejor estas medidas les valen, pero en Santiago muchos son pequeños y no podemos tener cuatro recepcionistas para una cama», asegura.

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