Más multas en los cruces de alto riesgo

Las sanciones de fotorrojos se disparan en la plaza de la Paz y crecen en la de España y en Romero Donallo


santiago / la voz

En el casco urbano de Santiago hay cinco fotorrojos instalados. Son dispositivos con cámara que detectan cuando un conductor se salta un semáforo en rojo y le multan. Se trata de una infracción muy grave, por lo que los dispositivos están colocados en zonas sensibles como las plazas de la Paz -frente a la Xunta, en San Caetano- y de España -la del McDonald’s-, Concheiros, la calle Amor Ruibal y la avenida de Romero Donallo. Entre todos ellos, en el 2018 cazaron a nada menos que 1.629 infractores, una cifra que si bien disminuyó un 12,65 % en el 2019 hasta situarse en 1.423, la realidad es que aumentaron significativamente en los tres puntos que, precisamente, resultan más peligrosos porque regulan cruces complicados.

El caso más extremo está en la plaza de la Paz, en San Caetano, un cruce de numerosas calles con rotonda incluida y en el que esta misma semana se registró un accidente por atropello en el que resultó herida muy grave una mujer. El fotorrojo de este punto sancionó en el 2018 a 73 conductores por saltarse el semáforo, cifra que se disparó el año pasado hasta alcanzar los 159, casi el doble. Así, las multas de este dispositivo han pasado de representar el 4,48 % del total a ser el 11,17 por ciento.

Otra intersección complicada y en la que saltarse un semáforo resulta una auténtica temeridad es la de la plaza de España, la que está en la gran rotonda del McDonald’s. Aquí también se han incrementado el número de infractores cazados por el fotorrojo, que fueron 132 en el 2018 y 142 el año pasado. Son diez más que hacen que pase a representar del 8,10 al 9,98 % del total.

También se escogió la avenida de Romero Donallo para colocar uno de los fotorrojos porque el semáforo que vigila regula un cruce conflictivo situado justo antes de la entrada del paso subterráneo que conduce al Campus Vida de la USC y al que dan las calles Frei Rosendo Salvado y las avenidas de Vilagarcía y Ferrol. Pese a su indudable peligrosidad, si en el 2018 fueron 187 los conductores que se saltaron el disco y fueron multados por ello, esa cifra aumentó considerablemente en el 2019, con 37 denuncias más hasta llegar a las 224, lo que ha hecho que las sanciones que ha generado este punto hayan pasado de ser el 11,48 % del total a alcanzar el 15,74 %.

El balance de los fotorrojos es de crecimiento en estos tres de los cinco puntos en los que existen estos dispositivos de control, con un total de 525 multas por saltarse semáforos en rojo en el 2019, lo que supone 133 más que el año anterior y un incremento del 34 %. 

Las infracciones solo bajan en Amor Ruibal y en Concheiros

Con unos datos tan malos en tres de los cinco fotorrojos con que cuenta el casco urbano de Santiago, la única razón por la que el volumen global de sanciones se ha reducido es porque han bajado mucho en los otros dos puntos en los que existen estos dispositivos: el cruce de Concheiros y la calle Amor Ruibal. Entre ambos sumaron en el 2018 nada menos que 1.237 sanciones por saltarse semáforos en rojo, que se quedaron en solo 898 en el 2019, una caída del 27,4 %.

En Amor Ruibal, el fotorrojo que más multa, se pasó de 696 denuncias en el 2018 a 542 el año pasado, por lo que su peso en el volumen global de sanciones ha bajado del 42,73 al 38,09 por ciento. En Concheiros fueron 541 los infractores cazados en el 2018 por 356 en el 2019, lo que significa pasar del 33,21 al 25 % del total.

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