El gobierno local pretende ejecutar el proyecto este año, siempre y cuando disponga de la partida necesaria
22 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Si hay un pasadizo importante en esta ciudad, por su número de usuarios, y una imposibilidad cierta de cruzarlo para un amplio sector ciudadano, esa es la rúa Triacastela, entre la avenida de Lugo y Concheiros. Es una calle ascendente por la que no circulan coches y se supone que transitan los peatones. Y no circulan los vehículos porque solo hay escaleras y un relajante jardín central.
Pero son unas de las escaleras que más utilizan los ciudadanos de Compostela. ¿Y saben por qué? Porque muchos residentes de Fontiñas suben hacia el centro a través de dichos escalones. El grupo socialista estimaba ayer que hasta 25.000 personas son posibles usuarios de la rúa Triacastela.
No existen datos ni mucho menos del efecto de la escalada de Triacastela en el vecindario, pero más de un infarto seguramente se fraguó en este elevación. Eso es lo que le ha dicho una vecina de la zona a este medio. Los moradores de esta parte de la ciudad se mostraban ilusionados con el proyecto planteado en el gobierno anterior y que se ha quedado en el limbo. Alguna persona le ha preguntado a este redactor si iba adelante o no.
Y este redactor le trasladó la interrogante a Raxoi. «Temos un proxecto de instalación dun ascensor na zona e unha vez que os orzamentos estean aprobados miraremos de levalo adiante», dicen los gobernantes locales, quienes agregan que seguramente la actuación sea materializada este año. Es la manera de dar continuidad a Fontiñas-avenida de Lugo con el centro a través de la rúa de Concheiros.
El proyecto, una vez recibido el visto bueno de la Comisión Asesora del Casco Histórico, iba a ser llevado a la Xunta do Goberno por el anterior equipo de Agustín Hernández, que estaba evaluando el coste preciso de la iniciativa. Las elecciones cortaron el camino administrativo y los vecinos quieren que se continúe y concluya sin demora.
Cerca del Camino
La intervención de Patrimonio obedece al hecho de que se trata de un área que se ubica en el entorno del Camiño de Santiago. Precisamente el diseño que el Ayuntamiento haga de este proyecto debe amoldarse obligadamente a ese entorno.
Los vecinos explican que no hay ningún problema para realizar la obra ya que hay espacio suficiente para construir la escalera o el ascensor y, además, hay un paraje medianero vegetal en el medio. En uno de los remansos (al final de la cuesta hay otro para el que llegue exhausto) existe un banco para descansar pero «iso agora non é solución», dice el vecindario. Un importante sector de la población usuaria es gente de la tercera edad a la que la escalinata les resulta inaccesible.