El científico trabaja para conocer qué objetos son los que emiten los conocidos como rayos cósmicos
26 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cuatrocientos años han pasado desde que Galileo observase la bóveda nocturna con el primer telescopio de la historia. Por eso, el Ateneo de Santiago se ha decidido a participar en la conmemoración de los actos de Año Internacional de la Astronomía con la conferencia Buscando novas formas de observar o universo, que estaba previsto que pronunciase ayer Enrique Zas pero que quedará aplazada unos días.
-¿Cuáles son esas nuevas formas?
-La idea es contar que desde que Galileo utilizó el primer telescopio, se han ido desarrollando nuevas formas de observar el cielo que no sean los ojos, que es lo que nos mueve a los científicos y tiene relación con lo que estamos haciendo ahora, como los estudios de la radiación de muy alta energía, los conocidos como rayos cósmicos.
-¿Y qué información aportan?
-Sabemos que no desvían su trayectoria, por lo que se puede reconstruir y conocer los objetos que los están emitiendo, por lo que podremos aprender de esos objetos, que aunque no sabemos cuáles son, está claro que no son de esta galaxia. Además, se trata de fenómenos de mucha energía que proporcionan escalas de interacción a las que aún no tenemos acceso.
-Habla de objetos desconocidos fuera de la galaxia. ¿Más allá de la Vía Láctea tenemos poca información?
-Hay estudios extragalácticos desde principios del siglo XX que nos han aportado información sobre el origen del universo, sobre el hecho de que está en expansión. El estudio del universo es una carrera sin fin.
-¿Cómo han evolucionado los telescopios?
-Cada vez hay más tipos y lo que se busca es conseguir observar más, porque lo que vemos es limitado. Los telescopios permiten distinguir cosas muy lejanas.
-¿La gente se olvida de que el cielo está ahí?
-La gente mira, pero cada vez es más complicado observar el cielo por la contaminación lumínica. Si no hay luz, es un mundo fascinante. En Santiago hay lugares en los que se puede observar muy bien el cielo. Está el observatorio astronómico y yo por ejemplo he tenido muy buenas observaciones en el Monte do Gozo. También está el Pedroso. Se trata sobre todo de alejarse de la luz, aunque en Galicia es difícil porque por mucho que uno se esconda siempre aparece alguna casa.
-¿Los que levantan la vista pueden llegar a entender lo que pasa o es solo para expertos?
-Al principio una persona que no conoce solo ve puntos, no diferencia un planeta de una estrella. Hay que aprender y se puede. De hecho, las asociaciones de aficionados a la astronomía están teniendo muchísimo éxito, y el Observatorio también organiza actividades por ejemplo para estudiantes y otros colectivos.