«A los japoneses le gustan mucho nuestros quesos»

Mario Beramendi Álvarez
Mario Beramendi SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Entrevista | Benigno Pereira El campo se desertiza por falta de sucesión y rentabilidad, pero hay iniciativas que reman contra esa corriente y abren una esperanza. El rural también puede ser rentable

21 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

En Bama (Touro) se hace un queso de la leche. Muchos pensarán que igual que todos, pero éstos, al parecer, tienen una calidad que el mercado valora más. Esta industria, sin hacer ruído, ha logrado consolidar una facturación de nueve millones de euros y lo que es más importante: confirmar que la transformación industrial de la materia prima es la vía para crear riqueza en el campo, tan azotado por la crisis de rentabilidad. -No, empecé para ayudar a la explotación lechera de mis padres. Promoví una miniqueixería y, casi sin quererlo, me metí el asunto. -¿Cuándo? -En 1989. -¿Con qué recursos? -No tenía un duro. Acababa de terminar la carrera de Filosofía y era más bohemio que trabajador. -Las granjas también tienen su punto transgresor... -A mi padre le decían que lo iba a arruinar, que un tipo que tenía tantas ideas no podía progresar. -Y se equivocaron... -Tal vez. -¿Cómo sigue la historia? -Por circunstancias de la vida conocí a una chica que estaba en el mundo del queso en Irixoa, en Betanzos, y montamos una sociedad. -¿Y cuándo salen al mercado? -En el año 1991: fue nuestro primer ejercicio. Arrancamos con la modalidad de Arzúa Ulloa y el de tetilla. -En estos tres lustros han subido como un cohete de feria... -Creo que acertamos en la política de producto y en la de empresa. -¿Y cuál es esa fórmula? -Algo muy sencillo: nosotros no podíamos sacar algo nuevo fruto de una campaña, como hacen las multinacionales. Nos centramos en lo que esperaba el consumidor. Y ahí sí que existía un hueco. -No le entiendo... -El usuario, por un lado, tenía los productos caseros, que le gustaban, pero que no le daban seguridad alimentaria. Y por otro, estaba la oferta de las grandes empresas, que gozaban de una garantía, pero no cuidaban lo tradicional. -¿Y qué hicieron ustedes? -Nosotros cogimos el camino del medio. Combinamos lo artesanal con garantía sanitaria, pero con las ventajas de la industria. -¿Y son? -La logística, el etiquetado, la comercialización. -¿A quién le venden el queso? -A todos los que nos lo quieren pagar. A la gran distribución y a los pequeños establecimientos. También a particulares. -¿Sólo comercializan su producto en la comunidad gallega? -Tenemos distribuidores en Madrid, el País Vasco y Cataluña. Contamos con tiendas a las que les servimos directamente en Valencia, en Palma y en Alicanta. El 30% de nuestra producción ya la colocamos en autonomías fuera de Galicia. -¿Venden algo en algún país extranjero? -Nuestro producto está en 24 países del mundo. -¿Cómo? -Desde 1994 formamos parte de un consorcio a nivel español en el que estamos nueve queseros. Y esa plataforma, con su estructura, nos ayuda a colocar el producto en el extranjero. -¿Cuál es la zona más remota donde podemos comer tetilla o Arzúa Ulloa? -A los japoneses le gustan mucho. Llamaron incluso para interesarse. -¿Y qué les dijo? -Que estaban de suerte, que teníamos dos distribuidores en Tokio.