El cumpleaños de Aaron

David Bonilla

OCIO@

Hugo Tobio

Hoy, mi hija Irene cumple 8 años. También hubiera cumplido Aaron Swartz -34- si no se hubiese suicidado, ahorcándose con su propio cinturón. Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para recordar su legado

18 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Se ha escrito muchísimo sobre sus logros y contribuciones técnicas. Los que ya las conozcáis, podéis saltaros todo el texto hasta después de la foto, ahí es donde empieza su verdadera historia. Los que aún no sepáis quién es Aaron Swartz, probablemente os sorprenderéis al descubrir que el autor de muchas tecnologías y servicios que usáis en vuestro día a día fue un niño prodigio que sorprendió a todos tanto por su habilidad como programador como por su increíble precocidad.

Con sólo 13 años -en 1999, décadas antes de que la inteligencia artificial y el machine learning se hicieran populares- creó theinfo.org, una biblioteca online de grandes volúmenes de datos con los que poder investigar. Eso le hizo ganar el premio ArsDigita y le permitió entrar en contacto con la Comunidad tecnológica.

Con apenas 14 años y el apoyo de sus padres, deja el instituto por considerarlo una pérdida de tiempo. En esa misma época forma parte del grupo de trabajo que creó la especificación 1.0 del sistema de sindicación RSS.

En 2001, a los 15, fue uno de los creadores e impulsores de Creative Commons -un armazón legal para poder crear y distribuir contenidos libres de copyright- y el desarrollador del código necesario para darle soporte.

En 2004, con 18, Aaron creo markdown junto a John Gruber, un lenguaje de marcado sencillo que permite a la gente escribir texto formateado fácil de escribir y de entender que, posteriormente, podía convertirse en HTML.

Ese mismo año se matricula Stanford y, en verano, se enrola en el primer programa de verano de la aceleradora Y Combinator. No volvería a la universidad. Funda Infogami, una startup que pretendía lanzar un CMS online que permitiera a cualquiera crear su propia web. Como no consiguió la inversión necesaria para seguir desarrollando la tecnología, los organizadores de Y Combinator le aconsejaron que fusionara su empresa con otra de las startups de la aceleradora... Reddit, de la que se le considera co-fundador, que se lanza usando la tecnología que Aaron había desarrollado originalmente para su propia startup. 

Sin embargo, la mayor contribución de Aaron para construir el Internet que hoy conocemos no fueron sus logros técnicos sino su activismo político que desarrolló a lo largo de toda su vida, pero que se aceleró especialmente a partir de la compra de Reddit por Condé Nast en 2006.

Tenía todo lo que un joven programador podía desear: un buen trabajo en una de las webs más cool de Silicon Valley, el reconocimiento de sus colegas y un montón de ceros en su cuenta corriente. Pero eso no era lo que quería Aaron. Apenas sobrevivió unos meses el mundo corporativo hasta que consiguió que lo despidieran. A partir de ahí, comienza su verdadera historia.

Aunque solo se supo después de su muerte, ese mismo año -en 2006- Aaron se hizo con todos los datos bibliográficos de la Biblioteca del Congreso. Ese fichero se convirtió en los cimientos de lo que llegaría a ser Open Library.

En 2008, descargó casi 3 millones de documentos para crear una alternativa a PACER, el servicio público de archivo digital de sentencias judiciales que obliga a los ciudadanos estadounidenses a pagar por acceder a esa documentación de dominio público. También lanzó watchdog.net, un sitio donde recopilar y publicar datos sobre los políticos americanos, especialmente de dónde salía el dinero con el que financiaban sus campañas.

En 2009, con 22 años, escribió el famoso Guerrilla Open Access Manifesto, en el que llamaba a liberar la información científica y técnica restringida por corporaciones y editoriales, afirmando que compartir libremente un conocimiento que podía fomentar el progreso de la Humanidad no era una opción sino una obligación moral. Ese mismo año consiguió un trabajo como becario en la oficina del congresista demócrata Alan Grayson porque quería saber cómo funcionaba la Administración por dentro para averiguar cómo podría cambiarla.

En 2010 fundó Demand Progress, una ONG para luchar contra las leyes que pretendían censurar Internet, especialmente la SOPA o Stop Online Piracy Act que permitía cerrar cualquier web sobre la que pendiera una reclamación de copyright en vez de simplemente obligar a retirar los contenidos que vulneraran derechos de autor. A pesar de tener en contra a toda la poderosa industria discográfica y cinematográfica, la protesta de millones de activistas online que cristalizó en el famoso «apagón» -en el que cientos de miles de webs autocensuraron sus contenidos, incluyendo la Wikipedia o Google- consiguió que la propuesta de ley fuera retirada. En su charla «How we stopped SOPA» podemos ver a un apasionado Swartz explicando cómo se libró una batalla que parecía imposible de ganar.

En septiembre de ese mismo año, Aaron descargó cientos de miles de documentos de JSTOR -una base de datos de pago de artículos y publicaciones científicas- conectando un disco duro a la red del MIT sin advertir que era grabado por una cámara de seguridad. El 6 de enero de 2011 fue arrestado.

Nunca se supo qué quería hacer Aaron con los datos, pero sí que no había obtenido beneficio alguno con los mismos ni los había distribuido. Cuando los devolvió, JSTOR renunció a presentar cargos pero, a pesar de todo, las autoridades no cesaron en su empeño, probablemente, intentando dar ejemplo con Swartz y un «aviso a navegantes» en un momento en el que WikiLeaks estaba en boca de todos por revelar cientos de miles de mensajes en los que se podía apreciar la injerencia de Estados Unidos en la política de terceros países como, por ejemplo, el impulso de «la Ley Sinde» en España.

Los fiscales usaron la anticuada CFAA (Computer Fraud and Abuse Act), una ley de 1986 impulsada por la película «Juegos de Guerra» -sería gracioso si no fuera por sus trágicas consecuencias- y ampliaron la petición de cargos a Aaron a más de un millón de dólares de multa y hasta 35 años de cárcel. Le ofrecieron que se declarara culpable a cambio de pasar 6 meses en una cárcel de baja seguridad, pero eso supondría contar con antecedentes penales y el fin de cualquier aspiración política que tuviera Aaron.

En enero de 2013, tres meses antes de que comenzara el juicio oral, la oficina del fiscal rechazó formalmente un acuerdo propuesto por los abogados de Aaron que lo habría salvado de ir a prisión. Dos días después, el 11 de enero, se suicidó colgándose con su propio cinturón en su apartamento de Brooklyn. Tenía 26 años.

Con la muerte de Aaron la Comunidad tecnológica no perdió solo a un buen técnico y un activista, sino también a un referente que nos recordaba constantemente que el trabajo de un programador podía impactar a toda la Sociedad en su conjunto, y sus ambiciones legítimas escapar más allá del ideal que nos vende Silicon Valley: fundar, trabajar, vender y enriquecerse con la enésima startup de turno.

7 años después de la muerte de Aaron no hemos aprendido NADA. La mayoría de técnicos no solo ignoran por completo la política a la hora de evaluar su trabajo y reflexionar sobre su profesión -como si la misma se ejerciera en una realidad paralela, sin ninguna influencia sobre las vidas de los que nos rodean- sino que desprecian profundamente a cualquiera que lo haga. Un «buen programador» se debe dedicar solo a programar, al igual que un buen soldado solo debe dedicarse a disparar, no a pensar el propósito de su trabajo. Eso es propio solo de «vendehumos» y gurús de tres al cuarto. 

7 años después de la muerte de Aaron hemos llegado a un punto en el que la palabra «idealista» solo se utiliza de forma peyorativa en nuestra industria, para señalar al inocente que aún cree que puede cambiar las cosas, hasta que madure y comprenda cómo funciona el mundo.

7 años después de la muerte de Aaron, en esa Europa que aún mira con cierta superioridad intelectual y moral a Estados Unidos, nos hemos comido una Ley muy similar a la SOPA que él y millones de activistas consiguieron parar. Y nos la hemos comido sin hacer NADA. Sin presentar batalla.

7 años después de la muerte de Aaron sigo echándolo de menos y creo que su voz es más necesaria que nunca. Supongo que el mejor regalo de cumpleaños que podría hacerle sería impedir que su historia sea olvidada y seguir defendiendo los valores y principios por los que luchaba. Quizás solo soy un idealista que necesita madurar y comprender cómo funciona el mundo, pero ¿quién sabe? A lo mejor el próximo Aaron está leyendo este texto. Todo es posible. 

¿Qué es Alan?

La semana pasada os presentamos Alan, un nuevo seguro de salud para startups que ofrece el mejor cuidado a sus beneficiarios y la gestión más sencilla a las empresas.

Hoy os queremos contar un poco más sobre cómo puede mejorar Alan el bienestar de vuestros empleados y vuestro employer branding.

El beneficio más demandado

El teletrabajo y el seguro médico son ahora mismo dos de los beneficios más demandados por los empleados a sus empresas, nada sorprendente en los tiempos que corren. Pero no todos los seguros son iguales, y es importante ofrecer a los trabajadores un seguro que verdaderamente aprecien.

Cuidar de tus empleados

Esa es la mejor estrategia para atraer y retener talento y es exactamente donde Alan te puede ayudar. Desde el momento del alta -con un pack de bienvenida- hasta el momento en el que empiecen a usar un servicio al cliente súper reactivo, donde no les harán perder tiempo al teléfono. Al margen de los 40.000 médicos con los que colaboran en España, también ofrecen servicios complementarios en medicina preventiva.

El futuro de la salud

Alan es mucho más que un seguro. Están construyendo un «socio personal para el bienestar» con el que interactuar a través de su app, con la que se podrá, entre otras cosas:

  • Hablar con un médico o especialista en cualquier momento, por chat o vídeo, o pedir cita.
  • Acceder a tu historial, recetas médicas y resultados.
  • Configurar recordatorios de cuándo debes tomar un medicamento o hacerte una revisión.
  • Buscar síntomas y diagnosticarlos.
  • Recibir consejos personales según tu salud y estilo de vida.
  • Acceder a servicios para una vida más sana, como meditación y mindfulness.

Atracción de talento

Es por todo esto que Alan marca una diferencia real en términos de «employer branding», y en Francia muchas empresas ya lo promocionan como uno de los «perks» más importantes en sus ofertas a los candidatos, ya que les ayuda a atraer y retener al mejor talento.

Podéis descubrir Alan aquí

Este texto se publicó originalmente en la Bonilista, la lista de correo de noticias tecnológicas relevantes para personas importantes. Si desea suscribirse y leerlo antes que nadie, puede hacerlo aquí ¡es bastante gratis!