Esta Navidad puede suponer por fin el despegue del reloj inteligente. Cuatro años después de la aparición de los primeros modelos con Android, Apple y Samsung se han puesto serios y han lanzado profundas revisiones de sus respectivos dispositivos. Son dos filosofías completamente diferentes. El Watch Series 2 de la manzana es un accesorio de diseño con infinitas versiones si combinamos sus dos tamaños de caja, el material en que está construida -aluminio, acero o cerámica-, correas de diferentes tipos y colores, y distintas hebillas o cierres. Hay incluso un modelo especial Hermés y otro Nike+ que resumen bien los dos públicos objetivos a los que va dirigido este smartwatch: el aficionado a la moda/lujo y el usuario deportivo. El Watch 2 funciona bien como pulsera de actividad gracias a que ahora lleva GPS integrado y se puede nadar con él.
El Gear S3, que hoy sale a la venta, pone el punto de mira en el reloj tradicional. Los dos modelos -Classic y Frontier- tienen esferas que imitan a la perfección los cronógrafos de las mejores marcas suizas. La caja es enorme, los acabados muy buenos y la pantalla Super AMOLED da una nitidez extraordinaria. Se controla mediante un ingenioso bisel giratorio, pero lo mejor es que la batería puede durar hasta 4 días. Este es el aspecto que más pereza daba a la hora de plantearse la compra de un smartwatch (tener que cargarlo todas las noches) y Samsung lo ha solucionado. Tecnológicamente, Seúl todavía tiene mucho que decir.