Aveces la realidad se parece demasiado a la ficción. El mismo día en que Cañita Brava hacía de pregonero en las fiestas de su barrio, el inclasificable músico coruñés era protagonista de un puñado de titulares de prensa digital. ¿La razón? Los trolls que pululan en Internet y que intentan reventar cualquier espacio de participación o conversación con mensajes provocadores, irrelevantes, disparatados.
La última víctima destacada de estos peculiares usuarios (que tienen su propia página en Wikipedia) es la página de participación ciudadana lanzada por el Gobierno de Manuela Carmena en la capital del Estado. Gobierno Abierto (decide.madrid.es) arrancó su trayectoria con éxito de público, decenas de miles de visitas y tres mil debates abiertos en pocos días, y con un montón de propuestas que parecen sacadas de la web satírica El Mundo Today. Una de ellas mencionaba a Cañita y proponía convertirlo en moderador de debates electorales.
Esta broma puede tener gracia. Carecían de ella y de cualquier humanidad los mensajes que desde Madrid publicó un anónimo y cobarde usuario el día de la tragedia de Carral mofándose de los muertos. Fue despreciable, pero no es un delito. Contra trolls de esta calaña solo cabe una medida: bloquearles, ignorarles y, como dice el refrán de Internet, no darles de comer.