Twitter y las dos Españas

Javier Becerra
Javier Becerra RETROALIMENTACIÓN

OCIO@

24 jun 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Es sencillo: se trata contar hasta cinco antes de publicar algo en el Twitter. ¡La de cosas que nos hubiéramos ahorrado de seguir ese consejo! Si, además, se inculcase que desear la muerte de alguien envilece, que reírse de un atentado no hace sino mostrar la podredumbre de esa sonrisa y que el racismo no es precisamente el mejor tema para frivolizar en una red social ya se habría adelantado mucho. Póngale a mayores, yo qué sé, respecto a las confesiones religiosas, la asunción de que existen cosmovisiones diferentes pero igualmente legítimas y el principio de que la orientación sexual de cada cual no puede ser nunca motivo de burla. De asumir todo eso como una norma general (¿realmente es mucho pedir?, ¿a qué no?), quizá el uso de las redes sociales dejaría de mostrar casos tan deplorables como los vividos en los últimos días. No singularicemos. La cochambre se encuentra aquí y allá. Ninguno de los extremos se salva. Ni los que quieren comunistas en las cunetas, ni los que desean tirar a curas desde el campanario. Es el duelo a garrotazos de Goya, pero con teléfonos móviles. Dos Españas que siguen queriéndose matar una a la otra y se citan en Twitter a diario. Algunos lo llaman libertad de expresión y se quedan tan anchos. Uno les recomendaría eso, contar hasta cinco, y no pervertir la citada libertad en un coladero de odio.