El Galaxy Note Edge tiene una pantalla de 5,6 pulgadas que se curva en su lateral para ofrecer espacio adicional para las notificaciones
04 sep 2014 . Actualizado a las 18:58 h.La carrera por fabricar el smartphone más delgado ha llegado ya a tales extremos que no queda materialmente margen para arañar unas micras al grosor de estos dispositivos. Claro que eso era antes de que los chinos se pusieran manos a la obra: la compañía Gionee anunció esta semana el Elife S5.1 cuyos 5,15 milímetros de espesor lo convierten de momento en el teléfono inteligente más esbelto del mundo.
Algo más original es lo que ayer presentaron los coreanos de Samsung en la feria IFA de Berlín. El nuevo Galaxy Note Edge dispone de una pantalla de 5,6 pulgadas que se curva en su lateral derecho para ofrecer un espacio adicional para notificaciones. El borde extra puede ser configurado para mostrar otras vistas, como los controles de reproducción o una escala que convierte el móvil en una práctica regla de medir.
Samsung también desveló en la capital alemana sus gafas de realidad virtual (derecha), las Gear VR, con las que espera hacer la competencia a dispositivos similares como Oculus Rift o Project Morpheus. Tendrán 96 grados de campo de visión, ajuste focal (para personas con hipermetropía o miopía) y sensores de proximidad, giroscopio, acelerómetro y sensor magnético.
Berlín, convertida estos días en capital europea de la electrónica, fue escenario de la evolución de los wearables: Sony mostró Smartband Talk, una pulsera de tinta electrónica que responde a comandos de voz; y Asus presentó ZenWatch, un reloj rectangular con sistema operativo Android que hace concesiones al diseño con una pulsera de cuero.