Braggie, vocablo anglosajón derivado del verbo to brag, que significa presumir u ostentar. Un término que, aplicado a las redes sociales, hace alusión a esas fotografías cuyo fin es despertar la admiración y la envidia del resto de los usuarios. Un estudio británico ha revelado sorprendentes datos sobre esta tendencia, la de mostrarle momentos idílicos y perfectos al mundo virtual, una conducta excesiva en la actualidad. Cinco millones de encuestados confirman que subieron fotos nada más arrancar sus vacaciones. En los primeros diez minutos. La mayoría, de rincones de postal. El 40 % reconocen que lo hicieron para generar comentarios y darse importancia, para satisfacer su necesidad de aprobación social.
Lo positivo de hacer partícipe a nuestro círculo de amigos de los buenos momentos de la vida mengua por la falta de mesura. Y porque a ello se une un exhibicionismo poco espontáneo y muy retocado (se comparten fotos ya cribadas), que puede derivar en un alter ego digital, obcecado por la apariencia de éxito. Un riesgo que se suma a la falta de seguridad que conlleva proclamar en las redes el inicio de las vacaciones.
Antaño los viajeros retrataban el mundo. Hoy en día, muchos de ellos se retratan para el universo virtual.