El minuto en el que el día se hizo noche en Galicia: así fue el eclipse solar total

P. V. REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

La comunidad vivió un fenómeno astronómico inolvidable, un evento único que atrajo la atención de expertos y aficionados, aunque en unos pocos puntos la meteorología complicó la experiencia

13 ago 2026 . Actualizado a las 00:14 h.

El día se hizo noche durante algo más de un minuto en buena parte de Galicia, que se convirtió este miércoles en un lugar privilegiado para contemplar el fenómeno astronómico de nuestras vidas: un eclipse solar total que no se veía por aquí desde hace más de un siglo y que no se repetirá hasta dentro de varios más. La peregrinación a los lugares de observación empezó desde muchas horas antes de que la Luna comenzase a ocultar el sol. Los trenes que partían del sur hacia el norte viajaron llenos durante toda la jornada, mientras que en la AP-9 se registraron congestiones o tráfico lento en varios puntos de su recorrido.  

El fenómeno dividió Galicia en dos franjas. La mitad de Galicia pudo disfrutar del fenómeno en su totalidad, mientras que la otra gozó de un eclipse parcial a más del 99 %. Aunque no en toda la franja de totalidad se vivió de la misma manera, ya que la meteorología impidió en unas pocas zonas la experiencia completa. Sucedió en la costa que va desde Malpica al Monte de San Pedro, en A Coruña, así como en la parte más oriental de A Mariña lucense. En esos lugares, aunque sí percibieron la misma sensación de una noche repentina durante apenas un minuto y medio, la meteorología los privó de la posibilidad de percibir las perlas de Baily y la corona solar en el momento en el que la Luna tapó por completo al Sol.

Por suerte, la mayor parte de Galicia sí pudo contemplar por completo el fenómeno astrológico. Así fue en Cospeito, donde se reunieron varios astrofotógrafos para captar en imágenes el momento único. Óscar Blanco, director del centro astronómico de Pena Trevinca, reconoció que se trataba de uno de los momentos más emocionantes de su vida. «Es mi décimo eclipse total de Sol, pero para mí es el más importante de mi vida, porque es en Galicia», expresó en directo a Gladys Vázquez y Xavier Fonseca, presentadores del programa de La Voz desde el Monte de San Pedro. «Hay uno que rozará Galicia en el 2180, pero el siguiente que pasa como tal por la comunidad será en el 2480», explicó.

«Es un evento histórico, un espectáculo que no se produce aquí desde hace 114 años», destacó en la emisión de La Voz en directo Carlos Vázquez, el investigador Ramón y Cajal de la Universidade de A Coruña, maravillado al ver el interés de la gente en este fenómeno. «Ver a tanta gente viniendo como de peregrinación al Monte de San Pedro, desplazándose, mirando para el cielo y disfrutando», expresó ante Gladys Vázquez y Xavier Fonseca, presentadores del programa especial.

Begoña Vila, en Doniños

La playa de Doniños durante el eclipse.
La playa de Doniños durante el eclipse. RAÚL LOMBA

Otro encuentro destacado que congregó a expertos sucedió en Doniños, donde estaba presente Begoña Vila, astrofísica gallega de la NASA. La viguesa había acudido allí para grabar Rumbo a las estrellas (Después del eclipse), un documental sobre su trayectoria científica producido por la galardonada Chelo Loureiro, que también acudió al arenal ferrolano.

«Hay varios grupos de científicos aquí», explicó desde el lugar nuestra compañera de la delegación de Ferrol Rebeca Cordobés, sobre el ambiente en el arenal. Hay mucho extranjero. «Nunca he escuchado tantos idiomas diferentes en esta playa; parece el Obradoiro», indicó.

Begoña Vila (tercera a la izquierda), en Doniños junto a José Manuel Rey Varela, Alfonso Rueda, Fabiola García y Chelo Loureiro (primera a la derecha), entre otros
Begoña Vila (tercera a la izquierda), en Doniños junto a José Manuel Rey Varela, Alfonso Rueda, Fabiola García y Chelo Loureiro (primera a la derecha), entre otros

La playa ferrolana fue el lugar donde más gente se acumuló, según confirman fuentes del Concello, que calcula que los arenales del municipio congregaron a más de 20.000 personas. Fue precisamente el lugar elegido tanto por el alcalde de la ciudad, José Manuel Rey Varela, como por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, o la conselleira de Política Social e Igualdade, Fabiola García, que aprovecharon para sacarse una instantánea con la astrofísica gallega.

Una torre de Babel en Estaca de Bares

Varias personas contemplando el eclipse desde Estaca de Bares.
Varias personas contemplando el eclipse desde Estaca de Bares. CARLOS CARBALLEIRA

La experiencia también se vivió con fuerza en el resto de la comarca de Ferrolterra. Según informa Ana Cuba, unas quince mil personas se congregaron en las playas de A Frouxeira y Pantín, y otros puntos de la costa de Valdoviño para seguir el eclipse, sin más incidencias que un pequeño susto, porque una niña se perdió durante un tiempo muy breve. El alcalde, Alberto González, agradece el trabajo del personal municipal, Policía Local y Guardia Civil, y el apoyo de la Subdelegación del Gobierno y de la Autoridad Portuaria, así como de los socorristas. En Cedeira y la comarca Ortegal tampoco se registraron problemas, más allá de la avalancha de gente y coche en puntos estratégicos, como los acantilados de Loiba, en Ortigueira. Estaca de Bares, en Mañón, se convirtió en una torre de Babel, con cientos de personas y sin apenas complicaciones en el tráfico, gracias a la labor del alcalde, Alfredo Dovale, y de trabajadores municipales que le ayudaron a regular la circulación, con un sentido único para facilitar el tránsito. Los dispositivos habilitados en los distintos concellos funcionaron.

Concentración en el techo de Galicia

Eclipse solar desde Manzaneda
Eclipse solar desde Manzaneda ALEJANDRO CAMBA

Otro de los lugares de concentración fue Cabeza de Manzaneda, uno de los techos de Galicia, a 1.770 metros, en lo alto de la estación de esquí, que puso en funcionamiento el teleférico para que la gente que quisiese disfrutar del fenómeno subiese a la cima. «Tenemos gente que ha venido de la costa, que se vino hasta la montaña por si se nublaba», indica Uxía Carrera, redactora de la delegación de Ourense, que cuenta que una nube mantuvo en vilo hasta el último segundo a los miles de personas que escogieron el lugar. 

Se hizo la noche y el anillo de diamante se dejó entrever en un fortuito hueco entre las nubes durante los 31 segundos. Asombros, gritos y aplausos convivieron con una ligera decepción. «Esperábamos más», decían dos vecinos del municipio que acudieron a uno de los cielos más cotizados de Galicia, en busca de ser destino Starlight.

Valdeorras, una de las zonas afortunadas

El momento de totalidad, desde una calle de O Barco
El momento de totalidad, desde una calle de O Barco F. Ulloa

La comarca de Valdeorras fue una de las zonas afortunadas en las que se pudo disfrutar de la totalidad del eclipse completo, y eso animó a muchos foráneos a acercarse hasta esta parte oriental de la provincia, como informa Fina Ulloa. Andaluces, valencianos, catalanes o madrileños se mezclaron y disfrutaron junto a los vecinos del espectáculo en los puntos de observación o simplemente parados en las calles o sentados en los parques. Pese a que se habían tomado precauciones en previsión de que pudiesen producirse problemas en las carreteras por un aumento del tráfico y que se reforzaron los servicios sanitarios, tanto de primaria como en los hospitales, la tarde discurrió sin problemas.

En O Barco hasta se pudo ver público invadiendo la principal arteria de la capital comarcal para no perderse detalle del momento culminante en el que la oscuridad se hizo total. Ni un solo vehículo circulaba por el casco urbano, si se descuenta a los tres autocares que transportaban a los grupos participantes en las Xornadas de Folklore Internacional, que llegaron cinco minutos antes de la ocultación total del sol generando un pequeño atasco en el acceso al paseo de O Malecón. Tampoco se registraron problemas por aglomeraciones en el resto de la provincia. El público fue previsor, llegó con tiempo a los puntos de observación establecidos y utilizaron los buses lanzadera que funcionaron en lugares como la ciudad de Ourense o en O Barco.

La muralla de Lugo, escenario privilegiado

Ambiente en la muralla de Lugo durante el eclipse.
Ambiente en la muralla de Lugo durante el eclipse. Laura Leiras

Sobre las siete menos cuarto de la tarde, la seguridad que custodiaba la muralla romana de Lugo abrió el acceso a cientos de curiosos preparados para vivir un fenómeno único en nuestro tiempo, nos cuenta Andrés Quintián desde la ciudad. En el lugar, la inmensa mayoría de los presentes procedían de otros lugares del mundo. «Hemos venido desde Australia», relataba Grahame, que junto a su mujer Debby recorrió medio mundo para presenciar el eclipse desde la ciudad. También tuvieron gran protagonismo las cámaras y los inmensos teleobjetivos que decenas de personas cargaron consigo para capturar una instantánea del momento.

A Coruña, en la frontera de las nubes

Un fotógrafo, en la playa del Orzán.
Un fotógrafo, en la playa del Orzán. Eduardo Pérez

En A Coruña, más de 225.000 personas, según los datos oficiales, se echaron a las playas, plazas, parques y jardines en A Coruña para ver el primero de un día con dos anocheceres, según informan Caterina Devesa y Laura G. del Valle. Eso pese a que la ciudad pagó el peaje de sus coordenadas meteorológicas, que aguaron un momento tan esperado que el tráfico prácticamente desapareció de las principales arterias: «Parece la pandemia», se comentó en más de una ocasión a la espera del momento cumbre.

«¡Guau, es marzo de noche», gritaron unos jóvenes coruñeses que vieron el eclipse desde el arenal de Riazor, donde el momento de oscuridad total arrancó hasta aplausos. La misma zona, y también el monte de San Pedro o O Portiño, la eligieron turistas llegados desde Estados Unidos, Italia o Inglaterra a propósito para ver el eclipse total. Pese a que las nubes hicieron acto de presencia y opacaron al sol, de forma que el segundo amanecer de este día histórico no pudo apreciarse con claridad, la ciudad emanó toda la jornada un ambiente festivo en el que locales y foráneos vivieron con ilusión un fenómeno único al que la marea blanquiazul no faltó, puesto que miles de aficionados se dirigieron tras el eclipse a Riazor para ver el Dépor Madrid.

Hoy fue un día de muchedumbres en la ciudad herculina, adonde llegaron por la mañana cinco cruceros con más de 11.000 turistas que provocaron un aluvión de gente. «Se subieron pronto a los cruceros, porque su plan era ver el fenómeno astronómico desde el mar», contó nuestro compañero Yago Gantes.

Plan B en As Catedrais

Eclipse en As Catedrais
Eclipse en As Catedrais Xaime Ramallal

Buena parte de A Mariña, central y oriental sobre todo, llegó a experimentar únicamente el momento de oscuridad casi total en el culmen del eclipse porque un mar de nubes en el cielo impidió el disfrute del fenómeno al cien por cien, según informa Yolanda García. Ribadeo se agarró al plan B, que funcionó, pues generó ambiente en la zona de As Catedrais donde se instaló una pantalla con retransmisión compartida con Lalín y hubo fiesta final, con el cantante Francisco, enamorado del paisaje.

Un altar para un sol eclipsado en Lalín

Gente disfrutando del eclipse solar en Lalín
Gente disfrutando del eclipse solar en Lalín Miguel Souto

Lalín miró al cielo desde el Altar do Sol para vivir un eclipse total que reunió a alrededor de un millar de vecinos, turistas y curiosos ansiosos por contemplar un espectáculo único de la naturaleza, relata desde la capital dezana Adrián García Seoane. Ya desde las 18.00 horas la afluencia de público fue enorme, con todas las miradas pendientes de las posibles nubes y el reloj. Por fortuna, la tarde se presentó despejada y permitió seguir el fenómeno sin obstáculos. Cuando llegó la totalidad, la luz desapareció de repente y Lalín quedó sumido en una atípica noche durante unos veinte segundos. En ese momento, las expresiones de admiración se adueñaron del lugar en una escena difícil de olvidar.

Un Sol oculto desde el Obradoiro

El eclipse en la plaza del Obradoiro
El eclipse en la plaza del Obradoiro PACO RODRÍGUEZ

Aunque no fue total, el eclipse tampoco defraudó en Santiago, donde un cielo despejado brindó una visión inolvidable del fenómeno. Nuestro compañero Serafín Lorenzo explica desde la capital gallega que, aunque muchos turistas que estos días visitan la ciudad optaron por trasladarse a otros puntos de la comunidad con mayor visibilidad, lo que deparó una insólita imagen del Ensanche con terrazas vacías y calles solitarias durante toda la tarde, emplazamientos privilegiados como el Obradoiro concentraron una alta afluencia de personas dispuestas a seguir el eclipse. Aunque el sevillano Antonio Rodríguez descartó ese marco y el también concurrido Pico Sacro para optar por el Gaiás. «Este fue el lugar que más me gustó, y pensé que iba a ver más gente», apuntó este aficionado a la fotografía y a la astronomía. Fuera de la capital, la estación de Vilacide, al paso de la Vía Verde por Oroso, también ofreció la opción, como otros ocho municipios del área de influencia de Compostela, de disfrutar del eclipse en su totalidad. Hasta allí se acercó Cristina Ruiz, de Móstoles y con familia en Vedra. Ella y su hija Daniela aprovecharon el conocimiento de sus primos para subir más al norte y buscar el 100 % de oscuridad. En Santiago y su entorno no se registraron incidencias, más allá de algún atasco circulatorio hacia los puntos que ofrecían una visión completa del eclipse.

Aplausos desde la playa en Samil

Una pareja junto a un astrónomo aficionado en Samil
Una pareja junto a un astrónomo aficionado en Samil M.Moralejo

Samil rompió en aplausos a las 20.30 en punto, cuando la Luna ocultó el 99,36 % del Sol, según indica desde la ciudad olívica la redactora Mónica Torres. Para entonces, el mar había perdido todas las miradas. Desde las 20.08, mientras refrescaba y la luz menguaba, miles de ojos se dirigieron hacia el horizonte de la ría y una puesta de sol que el propio Einstein calificó de «incomparable» tras conocer Vigo. Entre ellos, los de Loli Morgade y José Leirós, que repetían 27 años y un día después la experiencia vivida en Francia. Y los que durante horas se asomaron al telescopio de Fernando Gutiérrez, fotógrafo jubilado y «aficionado» a la astronomía.

Retenciones en Barbanza

Eclipse desde el faro de Corrubedo.
Eclipse desde el faro de Corrubedo. MARCOS CREO

Las previsiones no fallaron en Barbanza. Los lugares señalados durante meses como los mejores balcones de la comarca se llenaron de cientos de personas dispuestas a no perderse el eclipse. La marea humana se repartió entre las playas con mejor perspectiva del sol y los puntos más altos de la zona, según informa Sara Pardo. 

Desde primera hora de la tarde, autobuses y turismos comenzaron a tomar parajes como A Curota, en A Pobra. En enclaves como A Pedra da Ra o el faro de Corrubedo, en Ribeira, el acceso al tráfico rodado quedó totalmente cortado; sin embargo, el cierre no frenó a vecinos ni a visitantes, que completaron el trayecto a pie pertrechados con sillas de playa y neveras bien provistas para presenciar este hito histórico.

Tras una jornada marcada por las estampas de coches aparcados en cualquier resquicio, el contrapunto lo puso la movilidad al término del fenómeno, cuando el regreso masivo provocó densas retenciones en los principales nudos viarios de la comarca.

Experiencia única entre viñedos

Dos asistentes a la experiencia en Bodega Martín Códax
Dos asistentes a la experiencia en Bodega Martín Códax Martina Miser

En Cambados, la terraza de Bodegas Martin Códax se convirtió en un lugar privilegiado para disfrutar del eclipse. Allí pudo comprobar como la luz iba cambiando a medida que la luna se iba poniendo delante del sol, según cuenta Maruxa Alfonso. Y, mientras sonaba un saxo en directo, los asistentes disfrutaron de una cata maridaje entre los vinos de esta bodega y las elaboraciones del restaurante Bacelo, de Ferrol. A solo unos metros, en el mirador de la bodega, se organizó un evento alrededor de Alma Atlántica, en el que también se pudo contemplar el eclipse mientras se degustaban espumosos y sangrías con un tentempié.

Bañistas con gafas especiales en A Lanzada

Eclipse de Sol desde la ermita de A Lanzada
Eclipse de Sol desde la ermita de A Lanzada MARCOS GAGO

En el entorno de la ermita de A Lanzada, en Sanxenxo, hubo un buen número de personas que se acercaron a ver el eclipse, aunque la inmensa mayoría de la gente que acudió por la tarde a este tramo litoral prefirió seguirlo desde las playas cercanas y no subir al mirador de la ermita, según narra Marcos Gago. Llamaba la atención ver también bastantes surfistas en la playa de Foxos, incluso en el momento culminante del eclipse que oscureció el cielo.

Información realizada con textos de Rebeca Cordobés, Ana F. Cuba, Fina Ulloa, Uxía Carrera, Serafín Lorenzo, Andrés Quintián, Caterina Devesa, Laura G. del Valle, Yolanda García, Adrián García Seoane, Mónica Torres, Sara Pardo, Maruxa Alfonso y Marcos Gago.