Los parlamentarios han regresado tras el verano a un hemiciclo reformado en el que cada escaño tiene un pupitre digital con Internet, además de un sistema de votación que ayer no funcionó
13 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El Congreso de los Diputados ha entrado en la era de Internet y, aunque haya algún parlamentario que aún no sabe enviar un correo electrónico sin llamar a su secretaria, desde ayer todos tienen un novedoso pupitre digital en lugar de su viejo escaño. Las obras han costado 15 millones de euros y forman parte de un ambicioso plan de modernización de la Cámara baja. El mismo afecta incluso al sistema de votación, aunque ayer algunos diputados se quejaron al presidente de la institución, Manuel Marín, de que la recolección de los votos no era fiable. Cada parlamentario tiene en su sitio un ordenador con una pantalla de 15 pulgadas desde la que podrá acceder a Internet, ver su correo electrónico e incluso entrar en un servicio de chat interno que le mantendrá en permanente contacto con su grupo parlamentario y con otros diputados. El único que tiene una pantalla más grande es el presidente del Gobierno. Sus señorías tendrán también acceso al orden del día, al punto que se esté debatiendo, a las actividades parlamentarias, al ?Canal Parlamentario y podrán ver las enmiendas transaccionales que se planteen en tiempo real. La duda surge ahora al pensar quién atenderá al orador que esté en la tribuna con tantas distracciones cómo van a tener a su disposición los diputados. Ayer, en la primera sesión de trabajo con tanta tecnología punta, muchos parlamentarios bromeaban sobre si serían capaces de utilizar correctamente los equipos y pedían con ironía al presidente de la Cámara, Manuel Marín, que les diera un cursillo. Lo cierto es que el estreno no fue todo lo brillante que se esperaba, sobre todo en materia de sonido. El moderno sistema que se suponía que permitiría escuchar al orador aunque se separase bastante del micrófono no funcionó como se esperaba y hubo dificultades de audición. Las obras de remodelación de la Cámara no se limitan sólo a los nuevos ordenadores. Ayer se estrenaron también dos paneles de votación que podrán emplearse como monitores para proyectar vídeos y exhibir documentos. Además, el presidente de la Cámara contará con una nueva arma para agilizar los debates. Se trata de un reloj de control que con un toque avisará a los diputados de que su tiempo se agota. Tres toques servirán para indicar cuándo deben terminar, y seis les advertirán de que se han pasado. Para lo que no han inventado nada todavía es para llamar al orden a los diputados cuando se desmanden. Con todas estas reformas, el Congreso entra en el siglo XXI, aunque no ha sido fácil. Han tenido que elevar unos centímetros todo el hemiciclo para que fuera posible instalar la fibra óptica sin que los micrófonos distorsionaran.