Los internautas luchan contra las dificultades para darse de baja.
27 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.No cuesta nada suscribir un servicio telemático, los trámites son escasos, y el proceso online o telefónico es rápido y sencillo. Pero la tortilla da la vuelta cuando uno quiere darse de baja de una línea ADSL. Los atajos de la contratación se vuelven laberintos a la hora de la rescisión. Y la atención al cliente brilla por su ausencia. Al no existir una oficina física donde efectuar la resolución, las compañías tienen la sartén por el mango y administran con mucha usura la información necesaria. Buceando en sus completas páginas web, resulta muy difícil hallar referencias al proceso de darse de baja. No queda más remedio que acudir al teléfono. Comienzan las tribulaciones del usuario. La carrera de obstáculos arranca con la llamada al número de atención al cliente ?casi siempre una línea especial 902 ó 807? y la gélida bienvenida del robot centralita. Se suceden los pulse 1, pulse 2, pulse 3? Tras varios minutos el usuario ha logrado llegar al departamento de bajas, pero la respuesta más probable que recibirá será un mensaje pregrabado: «Nuestros operadores se encuentran ocupados, por favor, inténtenlo más tarde». Si hubiera pulsado la secuencia correspondiente a una empresa no cliente de la compañía que ofrece el servicio, la respuesta habría sido mucho más rápida. Cosas de la atención al cliente selectiva, Cuando el usuario consigue, después de muchos intentos, que lo atienda un humano, se ve sometido a un pequeño interrogatorio: ¿por qué quiere darse de baja? ¿está descontento con nuestros servicios? Tras responder a estas y otras preguntas, el usuario se encuentra con la preciada información. Para darse de baja tiene que mandar un fax al número que le acaba de facilitar el operador. ¿Asunto resuelto? Muchas veces no. Tantas trabas han colmado la paciencia de los internautas. Su respuesta está en la Red, en páginas como www.adslayuda.com o www.quejasonline.com, repletas de información directa y sin cortapisas sobre la forma más rápida de darse de baja. Información proporcionada por otros usuarios que han logrado superar todas las trabas y barreras. Webs con información En los foros de estas y otras webs se recoge la experiencia de gente que ha enviado el fax y a la que las compañías, que no le han dado la baja, le siguen mandando y cobrando recibos. Si el usuario decide tomarse la justicia por su mano y ordena al banco que congele los pagos, lo más probable es que acabe en una lista de morosos. Y es que a veces no basta con enviar cualquier fax. Puede ser necesario enviar un bureau fax desde cualquier oficina de correos. Con el comprobante, el usuario puede presentar una denuncia ante la oficina del consumidor o solicitar el borrado de su nombre de la lista de morosos si no consigue la ansiada baja. Uno más de los problemas de un sector, el de las compañías que ofrecen acceso a Internet, que año tras año encabeza las estadísticas de quejas de las organizaciones de consumidores como FACUA. Desde su página web (www.facua.org) reclaman al Gobierno cambios en la legislación para garantizar la protección de unos usuarios que no siempre reciben un servicio con las prestaciones adecuadas.