Volver a los cacharros de barro

J.B. / C.A. O BARCO

BARRO

La Fundación Valdeorras promueve un curso de alfarería para recuperar un oficio artesano y generar empleo En el arranque del siglo XXI se echa la mirada hacia oficios artesanos que despiertan el interés de un público creciente. Tradiciones que suponen empleo alternativo y que permiten dinamizar la sociedad. Con ese objetivo surge una iniciativa de la Fundación Valdeorras para organizar un curso de alfarería. La creación de algún taller y la comercialización de piezas podría además contar con apoyo del plan Proder, si finalmente lo consigue la comarca. La elaboración de piezas de barro vivió momentos relevantes en tierras de Rubiá, Portomourisco y O Seixo, entre otras. De eso, hace décadas.

08 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En A Veiga de Cascallá reside uno de los últimos alfareros, o cacharreiros como se les conoce en Rubiá, del oriente ourensano. En los años sesenta dejó el trabajo en el taller que antaño explotaba su padre. En tierras rubianesas se asentaban a finales del siglo XIX algunos artesanos procedentes de la localidad leonesa de Jiménez de Jamuz, donde existían «excendentes». Estos alfareros, por las condiciones propicias para conseguir barro, se asientan en Rubiá adaptando las piezas a la demanda de Valdeorras. El oficio pervive en Rubiá hasta la década de los sesenta cuando se reduce la demanda de objetos de barro ante la introducción de los objetos de plástico. La posibilidad de generar empleo a través de este oficio tradicional motivó gestiones desde hace más de un año de la Fundación Valdeorras. Ahora existe la oportunidad de lograr un curso formativo a impartir por el Centro de Artesanía de Galicia. El requisito: contar con un mínimo de ocho participantes. La inscripción ya está abierta en la Casa Grande de Viloira o a través del teléfono 988-321905. Una labor artesana que cuenta cada vez con más adeptos entre los compradores de objetos únicos y con personalidad.