El baile terapia que arrasa en la UNED Sénior en Pontevedra: «Deixas os problemas atrás»
PONTEVEDRA
Más de mil alumnos mayores de 55 años asisten a esta actividad en el centro asociado y sus seis aulas. Se mueven, pero sobre todo se divierten
17 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Es jueves por la mañana. Pasan unos minutos de las diez y llueve con fuerza en el exterior. Nada más entrar en la UNED de Pontevedra suena Be my little baby. No es música ambiente. A esa canción de The Ronettes sigue La vida es un carnaval, de la gran Celia Cruz. El sonido llega del sótano. De un aula donde se desarrolla la actividad de bailoterapia, una de las que tienen más tirón dentro del programa UNED Sénior, para mayores de 55 años.
Bailoterapia es sobre todo bailes latinos, pero también hay sevillanas y baile gallego. De lunes a viernes asisten a las clases dos grupos cada día en la sede central de Monte Porreiro. Son 90 por jornada. Cuenta el coordinador de Extensión Universitaria, Rafael Cotelo, que todo empezó hace unos seis años con un grupito y ahora hay lista de espera: «Montamos un aula con espejo tipo Fama y a bailar». En toda la UNED hay más de mil alumnos de bailoterapia. Más de quinientos en el centro asociado y otros tantos en las seis aulas universitarias (Tui, Ponteareas, O Porriño, Lalín, Vigo y Portas).
«Esto es baile y terapia. Hasta el médico se lo recomienda a algunos. Hay casos de mujeres a las que esta actividad las ayudó a superar una depresión y a combatir la soledad no deseada», relata Rafael, que piensa en alguien muy concreto que conoce. Una mujer que pasó de llorar en su casa a presentarse en la UNED con una notita de un periódico.
De los bailes latinos se encargan dos profesores. El brasileño Luciano Ricardo Gomes y el venezolano Reynaldo Aldana Sandoval. Mientras que Nelson Quinteiro imparte el baile gallego. La bailoterapia no es la única actividad física que oferta la UNED Sénior. También hay pilates, yoga e hipopresivos. Esta semana estaba abierta la matrícula para bailoterapia y el centro parecía unos grandes almacenes en época de rebajas con colas de aspirantes.
El coordinador de Extensión Universitaria recuerda que se le ocurrió impartir esta actividad viendo un reportaje sobre baile en mayores en la televisión. «¡Estás loco!», le dijeron desde la dirección de la UNED, pero el tiempo le ha dado la razón. Ataviados con pantalón blanco y unas camisetas verdes con el logo de la universidad a distancia algunos de los participantes hacen exhibiciones de baile en la plaza de A Peregrina, en Pontevedra, y en el Festival PortAmérica de Portas. También han estado en el programa Luar de la TVG. «Muchos de ellos hacen vida aquí, cuando cerramos en vacaciones es un drama», dice.
Muy pocos hombres
Xosé Carlos Morgade, profesor jubilado de 69 años, es este jueves de los poquísimos hombres en bailoterapia. Se le aborda en el descanso de la clase, cuando van a la cafetería a tomar un tentempié. Explica que venían su mujer y su cuñada y que lo convencieron. No fue fácil. «Pensei que era un curso de bailes de salón. Ao saber que era bachata, case peor. Pero Luciano [el profesor] é moi divertido. Teño uns quilos de máis e fago exercicio». Relata Carlos que él va al gimnasio, pero que es más aburrido. «A terapia é o máis importante. Eu pásoo estupendamente entre tantas mulleres, pero animo aos homes. Fóra prexuízos, isto é facer exercicio e pasalo ben». Junto a Carlos están tres mujeres. Son Ana María Fraga, Mari Carmen Pintos y Benilde Vázquez, de 64, 65 y 68 años, respectivamente. Se las ve relajadas y contentas. Para las dos primeras es su segundo año. Ana María conoció la bailoterapia por unos vecinos. «Aquí deixas os problemas atrás porque todo o mundo arrastra algo das casas», comenta. También destacan el momento café y pincho. En el caso de Mari Carmen se enteró de la actividad por sus hijas, que estudiaron en la UNED. «Acababa de jubilarme y es la mejor hora del día». Pide a los hombres que cambien el chip y se lancen.
Benilde, que señala que entra y sale con una sonrisa, iba a Historia del Arte y estaba deseando jubilarse para empezar con bailoterapia por las mañanas. Coinciden las tres en que son dos horas «de ejercicio y de alegría» con un profesor que para ellas es casi un coach. Un docente que exige, pero con gracia. «Venimos a movernos y a olvidarnos de los marrones del día a día».
¿Qué dice el profesor? Luciano también se ríe. Es de esas personas que sonríe también con los ojos. Empezó con la actividad en su país, Brasil. Expone que no es tan importante lo bien que se hace, sino moverse. «Yo les enseño la base de cada baile en clase, de la bachata, la salsa o el merengue. Lo hago bailando y creando secuencias con canciones. La idea es venir y moverse», insiste. Intenta ponerse en el sitio de cada uno para que dejan atrás la vergüenza porque llegan muy cortados. Afirma que enseñar a gente mayor es gratificante y divertido.