La jueza sopesa si llama a declarar a Julio Araújo después de que las diligencias autorizadas hasta el momento no hayan arrojado luz sobre la desaparición
14 nov 2013 . Actualizado a las 15:05 h.El propio delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, lo confirmó el pasado martes. En el caso de la desaparición de Sonia Iglesias, que lleva en paradero desconocido desde el 18 de agosto del 2010, «as investigacións continúan, pero é certo que levan moito tempo sen dar froitos».
En efecto, desde la declaración del único imputado por esta causa el 19 de julio del 2012 ante el juzgado número 2, que entonces llevaba el proceso, hasta las nuevas declaraciones de testigos autorizadas por la jueza que lleva ahora el caso, especializada en jurisdicción sobre violencia contra la mujer, no se había practicado «ninguna diligencia ni aportado a la causa información alguna».
El traslado de juzgado resuelto por la Audiencia Provincial fue el punto de inflexión en el que el fiscal jefe, Juan Carlos Aladro, se apoyó para intentar reactivar un caso sobre el que ya pesaba la amenaza de un sobreseimiento provisional. La razón, la falta de pruebas contra Julio Araújo, pareja de Sonia y único imputado desde hace año y medio. Un posible desenlace que constituye uno de los mayores temores que en este momento tiene la familia de la pontevedresa.
Sin datos nuevos
Sin embargo, las nuevas diligencias planteadas por el fiscal y aceptadas hasta ahora por la jueza, precisamente la declaración de los nueve testigos que entre el viernes y el lunes comparecieron ante Rosa María García Pardo, no han arrojado, como subraya el abogado de Julio Araújo, «datos nuevos que dirijan a una nueva línea de investigación». Así que, en este momento, el caso se encuentra en una auténtica encrucijada, mientras la jueza sopesa si en este escenario llama o no de nuevo a declarar a Araújo, como reclaman también el fiscal y la familia de Sonia Iglesias.
Tanto esta comparecencia, como la solicitud para la reconstrucción de los hechos ocurridos aquel 18 de agosto, son las dos únicas diligencias planteadas por Aladro ya hace casi un mes sobre las que la titular del Juzgado de Instrucción número 3 aún no se ha pronunciado.
En el caso de la declaración de Araújo, el propio fiscal hacía constar que esta petición se hacía a efecto de «aclarar sus manifestaciones», que se realizaron tanto ante la Policía como ante el anterior juez que llevaba el caso.
Algunas fuentes jurídicas consultadas a este respecto indicaron que a tenor de lo visto hasta ahora «da la impresión de que este caso está judicialmente cerrado». Y citan en este sentido que la imputación de Araújo se realizó a los dos años de investigación policial en base a unos datos que ya constaban a los tres meses de la desaparición, basados en incoherencias y en indicios, pero sin carga probatoria, sin que desde entonces nada haya variado.
Así las cosas, y a falta de otros indicios que permitan mantener viva la causa, el último cartucho que podría quedarles a los investigadores es esa nueva toma de declaración a Araújo. Ocurre que si de ese testimonio no se deducen pistas para avanzar, la jueza se podría ver obligada a levantar la imputación de la pareja de Sonia, tal y como ya ha solicitado su abogado, lo que abriría la puerta al archivo provisional del caso. De ahí que la decisión judicial se esté haciendo esperar.