Lidia García y Víctor González son dos de los usuarios de la Casa Azul que superaron el examen de competencias clave tras realizar cursos de alfabetización del Concello
13 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Un trabajador de los Servicios Sociales del Concello pontevedrés pone el mejor ejemplo para entender qué significa superar competencias clave: «Suele decirse que el mejor meteorólogo es un buen pastor, pero ¿cómo puede acreditarlo?». Lidia y Víctor son dos de los usuarios de la Casa Azul que junto a otros cuatro compañeros han superado esa primera acreditación oficial de sus conocimientos al aprobar el examen sobre competencias clave que la Xunta convocó el pasado 22 de junio. Ella tiene estudios de EGB, pero Víctor lo dejó en sexto curso. El título que ahora acaban de conseguir, que les considera aptos en Matemáticas, Lengua Española y Lingua Galega, les abre la puerta a entrar en cursos de formación del INEM y, por tanto, a un futuro laboral algo más esperanzador del que tienen en estos momentos.
Se han preparado a fondo durante mucho tiempo para lograr esta reválida, a través de los cursos de competencias y alfabetización que organiza el Concello en la Casa Azul. Desde una de las salas del edificio, ambos reconocen estar mucho «más tranquilos», después de meses de clase y un repaso intensivo en junio que les ha permitido superar este gran reto. «Aunque para mí ir al examen fue como ir de excursión», asegura Víctor.
Los dos coinciden en que la de Matemáticas fue la prueba más complicada, y también la materia que más se les atragantó durante el curso. «Lengua siempre me ha gustado mucho, pero las ecuaciones... Algunas son muy difíciles», apunta este pontevedrés de 38 años al que le encanta leer y hacer teatro, y que en la actualidad tiene como único ingreso económico la pensión de la Risga.
Tanto él como Lidia, de 37 años y también beneficiaria de la Risga, con dos hijos a su cargo, están actualmente en paro, pero no pierden la esperanza de encontrar un empleo, «aunque todo está muy mal». «Ahora que tengo este título a ver a qué cursos puedo optar -comenta Lidia-. En septiembre, cuando los niños empiecen el colegio, veré lo que hay, ya lo pedí».
Insisten en que seguirán formándose «ahora que hemos empezado» -realizaron también otros cursos en la Casa Azul: Lidia el de manipuladora de alimentos, informática o encuadernación y Víctor de manualidades y teatro entre otros- y agradecen al que ha sido su profesor, Valentín Varela, el esfuerzo que les ha dedicado.
Aún no han celebrado este éxito, aunque para Lidia no ha habido mejor premio que la felicitación de su hijo mayor. Si durante el curso él fue su mayor estímulo a la hora de hincar los codos y hacer los deberes -«quería ayudarle y motivarle para estudiar»-, ahora que ha aprobado su apoyo ha sido también «el más importante» para ella. «Cuando supe que había pasado el examen -cuenta-, fui a buscarlo a la ludoteca y se lo dije; me dio dos besos y me dijo: Mamá, estoy orgulloso de ti. Para mí eso ha sido lo mejor».