Lo bien hecho, bien queda

Leopoldo Centeno

PONTEVEDRA

18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Producido por Stage Entertainment España, su compañía ha representado en nuestra ciudad el popular musical de los años 70: Fiebre del sábado noche (Saturday night fever), tras haber recorrido con notorio éxito más de medio mundo. Basado en la película del mismo título del año 1977 y una vez hecha la adaptación para la escena, efectuados los arreglos orquestales, así como la traducción y adaptación al español de sus canciones (básicamente de Bee Gees), este musical que durante cuatro días ha visitado el Centro Social de Caixanova, recreando las andanzas y aptitudes para el canto y la danza del joven Tony Manero y sus amigos, residentes en un modesto suburbio de Brooklyn (Nueva York), fiel reflejo de las inquietudes y aficiones de muchos jóvenes para reunirse en torno a su gran pasión por el baile, con la esperanza de convertirse en el rey de la pista y así adquirir la notoriedad e independencia suficiente para hacer realidad su sueño de salir del pobre suburbio y pasar a Manhattan que representaba para ellos un nivel superior y un status social más importante.

Trama

Así, Tony Manero, un modesto vendedor de pintura en el barrio durante el día, tenía la siguiente norma: «Sábado, camisa nueva y ¡a bailar!... a darle alegría al cuerpo y a conquistar chicas». Un personaje chulesco, arrogante, engreído y ambicioso que junto con sus amigos visitaban el local disco Odisea 2001, para disfrutar y valerse de las chicas. Si bien, nuestro protagonista encontró allí la horma de su zapato en la persona de Stephanie Mangano: una joven con mucho talento artístico, ambiciosa y que también pretende algo más en la vida, de la que Tony se enamora sin darse cuenta.

Desde principio a fin, se ofrecen canciones y significativos bailes, espléndidamente interpretados a solo, en dúos, grupos o corales, los cuales figuraban en la película de referencia. El volumen un tanto alto.

Para bien definir el espectáculo, habría que inventar nuevos adjetivos; no obstante y sin lugar a exageración de ningún tipo, los asistentes han apreciado una actuación electrizante, plena de ritmo, color y deslumbrante luminotecnia; gran profesionalidad en todos los actuantes que pululaban entre 25/30 artistas, cantando y bailando a un envidiable nivel.

Fantástico espectáculo

Un auténtico espectáculo cinematográfico en directo? en la recreación de un gran musical, reflejo de una época y unos personajes felizmente extraídos de la pantalla. Protagonistas: Juan Pablo di Pace (Tony Manero), de gran físico y extraordinarias cualidades artísticas (teatralidad, canto y baile), moviendo sus caderas con agilidad y Beatriz Ros (Stephanie), más sobria pero no menos impactante. Les siguen en importancia por sus roles y categoría como cantantes y bailarines: Isabel Malavia (Annette), la amiga de Manero que se perdía por él; Zenón Recalde (Monty) y Guillermo Sabariegos (Bobby C), con su dramático papel hacia el final de la obra, un personaje que decía a sus amigos: «¿Por qué siempre me pedís el coche a mí?» y al que contestaban: «¡Por qué eres el único que tiene coche!» Por otro lado, Patricia Clark (Flo y Lucille), Nacho Bergareche (Frank Jr. y Jay) y así, por no hacer prolija la enumeración, hasta 27 artistas con papel propio, bailando y cantando. Espléndido el director de la orquesta, Arnáu Vila y los componentes de la misma. Las coreografías, llamativas.

Espectaculares los decorados y su movilidad (no es de extrañar que empleasen dos días en su montaje), sorprendente la iluminación, conseguido el vestuario y el ambiente, amén de los cambios de situación de las 18 escenas en que se divide la obra; los arreglos orquestales fascinantes y sobre todo la interpretación de los actores-cantantes-bailarines: todo en una pieza. Jóvenes pero grandes profesionales, curtidos en el estudio del musical y con un importante bagaje han hecho posible este éxito. Han proporcionado al público la satisfacción y el placer de comprobar que lo bien hecho, bien queda. Un espectáculo con las excelencias del cine en directo redondeado con un fin de fiesta de gran brillantez.