Un Nacimiento de premio

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

Rosario Navarrete lleva 28 años, los mismos que hace que se casó, montando un Belén en su domicilio que cada año se incrementa con nuevas piezas. Comenzó con el Misterio y los Reyes Magos y ahora ya son 180 figuras, todas de 9 centímetros, las que lo componen. Además, no deja ninguna sin colocar, las pone todas. Para que se hagan una idea de la complejidad de su instalación, afirma que montarlo este año le llevó unas quince horas, incluidas las luces y el cableado. «Y en cuanto acabas de montarlo -afirma-, ya estás pensando en cambios para el año siguiente. Yo ahora voy a comprar material para cambiarlo completamente, menos la zona del castillo». Su afición le viene desde pequeña. Leonesa de nacimiento y pontevedresa de adopción, vivió de niña en Zaragoza y en Burgos. Recuerda ir a buscar el musgo para el Nacimiento con su padre y ayudar a montarlo. Y sigue con la tradición.

Compra siempre las figuras del mismo tamaño, y las tiene de distintas procedencias. Muchas las adquirió en Pontevedra, pero también en A Coruña, Madrid y en la misma cuna de los Belenes, en la localidad de Puentetocinos, en la provincia de Murcia. «Allí está la fábrica de Serrano -explica- que tiene las figuras más bonitas». De ese pueblo se trajo unas cuantas y quería traer más, pero no le dejaron porque aún estaban sin pintar y sin el sello de la fábrica, por lo que tuvo que esperar a que se las mandaran por correo. También tiene muchas de Madrid, «de la feria que hacen todos los años en diciembre». Concretamente, el mes pasado visitó la citada feria y se trajo «un señor que tiene en el regazo una oveja, un cerdito muy bonito y un gallinero con dos gallinitas», que en cuanto llegó, ya incorporó al Nacimiento.

Lo tiene montado en el salón de su domicilio, situado en la céntrica plaza de San José. «Ya no puedo hacerlo más grande pues tengo la mitad del mueble inutilizado y no puedo sacar más cosas», confiesa risueña. Participó varias veces en el certamen de Belenes del Concello y siempre se llevó algún premio. Aparte de las figuras, tiene muchos elementos artesanales, hechos por la propia Rosario Navarrete, como todas las casitas. «Muchas veces vas por el campo y ves una raíz que un poco trabajada y pegándole ramitas se convierte en un árbol». Árboles, viña, horno del pan, taberna y hasta un telar fueron elaborados por ella con sus propias manos, al igual que frutas, verduras y cestitas. También se trajo cacharros chiquitos de barro de Mérida y muchos amigos le regalan elementos de sus viajes que ella adapta. Así, hizo un mercado de alfombras con regalos de Turquía y Marruecos. «En Turquía venden unos marcapáginas que son alfombras, que me sirvieron para eso». También utilizó abanicos de todo a cien para las celosías de las ventanas, y tiene toldos hechos con vendas de escayola de la farmacia «que dan mucho juego porque las trabajas como quieras y luego las pintas». En su montaje destaca la riqueza de las telas utilizadas en las tiendas de los Reyes Magos «que así las quería yo para ir de vacaciones». Por supuesto también tiene río y hasta un lago, hecho con un barniz que al secar imita muy bien al agua. Y añadió unas barquitas que luego envejeció y otros detalles.

Tiene tres hijos y la del medio, Mercedes López-Mayán Navarrete, es la única que le ayudó. «Tengo una chimenea que es donde va el castillo con unos soportales que parecen de piedra, y ella me ayudó a labrar piedra ya hace unos años. Lo que pasa es que ahora, cuando lo monto no está en casa», explica. «Lo más bonito es montarlo todo», afirma con orgullo. En cuanto al valor que pueda tener el Belén, no lo sabe, aunque indica que este año vio una oveja que valía 10 euros, «y yo tengo dos buenos rebaños». «En las figuras me he gastado mucho dinero, pero no me duele, porque me gusta mucho y además vas poco a poco. En tiempo sí que inviertes mucho para hacer todos los complementos, porque si tuviera que pagar todo eso, no lo podría tener. Eso sí, afirma que no tira nada: «La tierra, la arena, la paja, todo se guarda para el año siguiente. También el musgo que lo utiliza natural pero seco». Confiesa que lo que más le gusta es el momento de montar el Nacimiento y no le apena recogerlo, porque lo tiene durante un mes. «Cuando vamos a Madrid lo hacemos en el puente de la Constitución y ya lo dejo hecho. Si no viajo, lo monto en esas fechas». Y en cuanto a su figuras preferidas, aunque le cuesta decidirse, se decanta, por puro sentimentalismo, por una «viejita que mis hijos le llamaron siempre la abuela del Belén».