Cumplidos los cien días de gobierno, los concejales populares estrenaron en el pleno de ayer una actitud muy beligerante
30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El pleno que se celebró ayer en el Teatro Principal dejó clara una cosa: que quienes echaron de menos una labor más dura de oposición durante los últimos años, están de enhorabuena; el PP ha vuelto. Y dispuesto a meter la directa a la hora de fiscalizar la acción del gobierno local.
El pleno, que a priori aparentaba que sería poco más que una sesión de trámite, sirvió para la puesta de largo como portavoces de tres de los concejales del grupo. De hecho, el titular, Telmo Martín, ni siquiera intervino a lo largo de la hora y media que duró la sesión. Ayer la voz cantante del PP la llevaron Jacobo Moreira, Lupe Murillo y Ricardo Aguilar Argenti.
De los ocho puntos del orden del día, el PP mostró su discrepancia en la mitad. Votó en contra en dos ocasiones -a la modificación del cuadro de personal para crear 19 nuevas plazas de funcionario y al reconocimiento extrajudicial de deuda por facturas pendientes- y se abstuvo en otros dos puntos, que eran los referidos a la aprobación de la cuenta general del Concello y a una modificación de crédito por algo más de tres millones de euros.
Y en los que dio el voto favorable, eran, excepto la modificación puntual del PXOM para desarrollar el polígono de Valdecorvos, asuntos de trámite o protocolarios: la concesión de sendas medallas de oro del cuerpo de la policía local a tres agentes (no de ellos a título póstumo), la aprobación de los festivos locales y la solicitud a ADIF de la eliminación de un paso a nivel y la mejora de otros dos.
Encendido enfrentamiento
El peso del debate político se lo llevaron los asuntos económicos que iban al pleno. Lupe Murillo mantuvo un encendido enfrentamiento con el nacionalista Raimundo González Carballo, responsable de Hacienda. Le acusó de protagonizar «una política económica desastrosa, de auténtica vergüenza», de tener «poco rigor», de «fracasar» en la gestión del cobro, de saltarse la legalidad al incluir en la modificación del crédito la playa fluvial cuando no está justificada su urgencia o de presentar facturas «que pueden ser fácilmente anulables».
«Isto vai ser o principio dunha gran amistade», contestó González Carballo ante la enésima andanada de Murillo hacia su gestión. El nacionalista insistió en que la gestión económica del Concello es modélica y su salud financiera, «a envexa do 99,9% dos concellos».
Los votos de BNG y PSOE fueron suficientes para aprobar todos los asuntos en los que el PP negó su apoyo, pero desde las filas populares se dejó muy claro que a partir de ahora se va a vigilar con lupa toda la gestión del gobierno local. Sobre todo, la económica.