Instrucción por mar y aire

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN

PONTEVEDRA

O. VÁZQUEZ

Reportaje | Tres helicópteros de la Armada visitan Marín Los alumnos de la Escuela Naval Militar aprenden de primera mano las reglas básicas de vuelo como complemento de su formación castrense

01 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?l helipuerto de la Escuela Naval ha mantenido una actividad frenética a lo largo de estos últimos quince días con la estancia de tres helicópteros de la Armada. La presencia de estas aeronaves en Marín obedecía al programa de formación de los futuros oficiales. Se pretende que todos los alumnos puedan conocer, aunque sea de una forma básica, la actividad de los diferentes cuerpos que forman parte de la Armada, y la manera más adecuada, en el caso del apoyo aéreo a los buques, es participando en vuelos de ambientación. En esta ocasión, acudieron a Marín cinco pilotos, más seis técnicos de mantenimiento. Al frente de este destacamento estuvo el capitán de corbeta Francisco Barea. Cada día, los helicópteros realizaron varios viajes por la mañana y por la tarde. Salvo una de las jornadas, el buen tiempo -algo que les sorprendió bastante- permitió que pudiesen llevar a cabo sus misiones. Salidas de casi una hora El curso de vuelo consta de una conferencia específica sobre la aeronave y la seguridad en el desplazamiento aéreo, seguido por dos horas de vuelo por alumno en el entorno de Pontevedra. Cada jornada realizaron salidas aéreas doce alumnos. Un viaje típico de ambientación permite al piloto que los alumnos puedan sobrevolar Marín, Pontevedra, ambos márgenes de la ría y aún Arousa y la comarca del Ulla-Umia. Aunque los mandos están duplicados en este tipo de aeronaves, el piloto titular mantiene el control de los mandos prácticamente en todo el vuelo. Proceso selectivo Los helicópteros que se desplazaron a Marín tienen su base en las instalaciones militares de Rota (Cádiz). Todos los futuros aspirantes a pilotos de la Armada tendrán que dirigirse allí tras terminar su formación en la Escuela Naval en caso de que quieran ejercer su actividad profesional en estos aparatos aéreos. En Rota, los aspirantes a pilotos se enfrentarán a un riguroso proceso selectivo, después de haber recibido un cursillo de vuelo más extenso. La destreza es fundamental para poder pasar el filtro, como explicó el alférez de navío Antonio Baz: «Para elegir a un aspirante hay que tener en que sea despierto, que tenga capacidad de reacción y que sepa coordinarse». La sexta escuadrilla de aeronaves, a la que pertenecen las unidades desplazadas a Marín, está formada por helicópteros modelo Hughes 500, con una autonomía de dos horas y medio de vuelo y con capacidad para cuatro personas. Se trata de unidades que están dispuestas para la observación, la enseñanza y los vuelos logísticos. Desde su última visita a la provincia de Pontevedra, la pasada primavera, esta escuadrilla ha participado en el operativo puesto en marcha por el Ministerio de Defensa para vigilar desde el aire las vías férreas del AVE entre Madrid y Sevilla, dentro del plan antiterrorista activado tras los atentados de Londres de julio.