Los «oficiales» también se van cerrando poco a poco

La Voz

PONTEVEDRA

23 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

No sólo los vertederos ilegales son objeto de proyectos de sellado por parte de la Consellería de Medio Ambiente. También los oficiales, es decir, los vertederos que en su día fueron municipales y que han sido clausurados cuentan con proyectos de sellado, que fundamentalmente están cofinanciados por la Xunta, la Consellería y los Concellos afectados. Ya se han sellado cerca de 70 en toda Galicia, de los que una veintena corresponden a la provincia. En la comarca de influencia de Pontevedra se han sellado ya los de Bueu, Campo Lameiro, Poio y Marín, y se está ejecutando la obra del de la capital provincial, en O Rapadiño. En Bueu se actuó sobre una superficie de 21.340 metros cuadrados y se invirtió medio millón de euros; en Campo Lameiro, el vertedero ocupaba algo más de mil metros cuadrados, y se gastaron unos 50.000 euros; en Poio, 5.300 metros cuadrados y 212.000 euros; y en Marín, la superficie sobre la que se actuó era de 18.000 metros cuadrados y la inversión superó los 600.000 euros. En el caso de O Rapadiño, en la parroquia pontevedresa de Cerponzóns, se está trabajando en el sellado de más de 400.000 toneladas de basura que habían sido acumuladas en la zona durante más de una década. El presupuesto de la obra, que ejecuta la empresa Ferrovial y está próxima a su finalización, supera los dos millones de euros, cofinanciados por la Consellería de Medio Ambiente (un 80%) y la mancomunidad de municipios integrada por Pontevedra y Sanxenxo, principales usuarios en su día del vertedero. Clausurado en el 97 El basurero de O Rapadiño fue clausurado, por saturación, en 1997, pero los trabajos para completar su sellado no se iniciaron hasta hace poco más de un año. La zona se había llegado a convertir en una verdadera montaña de basura que, además de convertirse en un foco de posible contaminación, había llegado a amenazar con derrumbarse, aunque tal posibilidad fue siempre descartada por los técnicos. Lo que sí fue una realidad fueron las denuncias judiciales que tanto la Asociación pola defensa da Ría como el partido socialista interpusieron por la presunta contaminación del río Rons a causa de residuos procedentes del vertedero.