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La edil de Cultura rompió la disciplina de voto y el de Urbanismo apoyó a la oposición Era un secreto a voces y ayer salió a la luz pública. La crisis de gobierno de Ribadavia se hizo palpable en la sesión plenaria tras romper la disciplina de voto la concejal de Cultura, María José Escudero, y despúes de que el concejal de Obras, Antonio Domínguez, renunciara a su cargo en la mancomunidad. Para muestra un botón, los dos ediles ratificaron una moción de urgencia presentada por los socialistas en la que se propuso revocar la delegación de competencias realizada en la comisión de gobierno, al principio de la legislatura, por lo que a partir de ayer tales competencias serán ejercidas por el pleno.
31 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Una sala de plenos con público en Ribadavia hacía presagiar que no se trataba de una sesión de trámite, y así fue. Los sillones vacíos a ambos lados del regidor al comienzo del pleno propiciaron cruces de miradas entre los concejales, periodistas y público. Pero todó quedó en un susto, ya que a los pocos minutos aparecían. Primero María José Escudero y más tarde Antonio Domínguez. Sin lugar a dudas, sin ellos el pleno no hubiera sido lo mismo, y así fue. Una, la de Cultura, con la mirada hipnotizada sobre el folio que tenía delante de los ojos y el otro, el de Urbanismo, agazapado en la silla como si un velcro le impidiera realizar ningún movimiento, incluso el del voto. Tímidamente alzaba la mano cuando se suponía que la dejaría apoyada sobre el respaldo y cuando se le presuponía que echaría el vuelo, la ley de la gravedad podía más que la del PP. Mientras, los del gobierno -sin perder la sonrisa- pedían a gritos la finalización del pleno, como si un gol más les dejara fuera de la final. Los de la oposición empezaban a saborear en potencia lo que significa sacar adelante mociones que parecían perdidas de antemano. Así durante una hora y media de pleno en la que no faltaron llamadas a móviles, para vivir en directo «las mejores jugadas» y salidas al rellano para reflexionar sobre lo que estaba aconteciendo. Y con todo esto, el único punto del día quedó ensombrecido por las mociones de urgencia presentadas por los grupos de la oposición. Al final se aprobaron las bases para el concurso del servicio municipal de grúa, gracias al voto de calidad del alcalde, ya que la concejal de Cultura se abstuvo. El grupo socialista presentó una moción de urgencia en la que se popuso revocar la delegación de competencias realizada en la comisión de gobierno a principio de la legislatura. La moción fue aprobada gracias a los votos a favor tanto de Escudero como de Dominguez. El alcalde, al final resignado pudo decir: «Cuento con el apoyo de los ciudadanos»