Blanco, gris y beis contra el feísmo

La capital acogió ayer la presentación de la «Guía de cores e materiais» de la Xunta


ourense / la voz

Antes de pintar una casa, mejor asesorarse sobre los colores más adecuados para hacerlo, en función de la zona en la que se encuentre y el tipo de edificación que sea. Es lo que pretende la Guía de cores e materiais -elaborada por la Xunta y el colegio de arquitectos de Galicia- que quiere servir de marco para poner fin a los ejemplos de feísmo que se suceden a lo largo y ancho de la comunidad autónoma.

El documento se publicó en octubre del año pasado, después de un completo trabajo de campo, y desde entonces se está acercando su contenido a todos los colectivos implicados. Ayer la sede de la Asociación de Constructores de Ourense, acogió la presentación del manual para los colectivos de la provincia, sobre todo arquitectos y constructores. «Estamos en una fase de divulgación para recibir sugerencias y opiniones, pulsar qué recepción tiene y, en atención a eso, mejorarla y definir finalmente la forma en la que se vaya a aplicar. Es una guía abierta a recibir sugerencias, o detectar mejoras para definir cómo se aplicará», aseguró José Luis Álvarez, jefe de servicio de planificación del paisaje, entidad dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, que matizó que «se hace con la intención de avanzar en el estudio del acabado final de las construcciones, como elemento fundamental del paisaje urbano y rural».

La preocupación que desde hace tiempo existe en el territorio sobre el feísmo, tanto rural como urbano, es el origen de este trabajo. «Es un problema que tiene otras razones más profundas, pero que se manifiesta sobre todo en la piel de los edificios, en lo que percibimos con la vista», admitió.

Grandes áreas paisajísticas

Y para luchar contra eso, la guía propone una paleta de colores pensada en función de las características de las construcciones tradicionales que se ubican en las doce grandes áreas paisajísticas en las que se ha dividido Galicia. La provincia de Ourense tiene parte en tres de ellas: ribeiras encaixadas do Miño e do Sil; chairas, fosas e serras ourensás; y serras surorientais. Para la última de ellas, circunscrita a las comarcas de Verín, A Gudiña, O Barco, Trives y Viana do Bolo, se proponen tonos beis y marrones para fachadas y elementos compositivos, combinables con carpinterías (puertas o ventanas) en las que tienen cabida blancos, verdes, azules o granates.

El área denominada chairas, fosas e serras ourensás, que comprende a todos los municipios limítrofes con Portugal, así como las comarcas de Celanova, Xunqueira de Ambía, Parada de Sil o Castro Caldelas, añade el gris e incluso el amarillo suave entre las opciones para las fachadas, abriendo también las alternativas de tonalidades para carpinterías y cerrajerías a rojos o azules. Eso sí, se proponen las combinaciones más adecuadas, en aras de evitar estridencias.

Para la capital de la provincia y sus alrededores, enmarcadas en las ribeiras encaixadas do Miño e do Sil, los expertos abren aún más el abanico de opciones, con varios tonos de grises, muchas alternativas de beis, y variedades de blancos que incluso se acercan al rosa muy claro. De nuevo, se proponen las combinaciones con los colores para carpintería y cerrajería, para lograr la uniformidad deseada. «Los criterios que se aplican en el documento se han basado en un estudio de las edificaciones tradicionales en las diferentes grandes áreas paisajísticas en las que se ha dividido la comunidad gallega», dijo Álvarez.

Recomendaciones para zonas rurales, urbanas, edificios aislados y áreas industriales

La guía está destinada a todos los agentes que participan en la ejecución de proyectos urbanísticos, desde técnicos que redactan proyectos de nueva edificación o de rehabilitación, a técnicos municipales que tienen que supervisar esos proyectos y también a profesionales que aplican los revestimientos de las edificaciones. Y como no, a los usuarios, que deben implicarse para acabar con las estridencias, con los ejemplos negativos que se han producido y que se pretende limitar y, a largo plazo, eliminar.

En la provincia de Ourense se analizaron setecientas edificaciones para elaborar el documento, que recoge recomendaciones para los edificios construidos hasta 1960, y desde esa fecha hasta la actualidad, siempre en función de sus características arquitectónicas. Además, se especifican fórmulas para las zonas industriales y para edificaciones que se encuentran aisladas en suelo rústico, en un intento de no dejar ningún cabo suelto.

Con todo, la guía incide en el estudio individualizado en trabajos sobre edificios catalogados o considerados arquitectura de autor. «Este documento no quiere coartar la libertad creativa, pero siempre habrá que justificar el trabajo que se haga», advirtió Javier Pena, arquitecto e integrante del equipo de trabajo, que destacó también la necesidad de respetar la idiosincrasia e identidad local, citando ejemplos como Celanova o Castro Caldelas.

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