Mediciones térmicas por satélite ayudarán a recuperar los suelos afectados por incendios

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

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Vista aérea de un monte quemado en Vilamartín de Valdeorras
Vista aérea de un monte quemado en Vilamartín de Valdeorras ALEJANDRO CAMBA

El ourensano José Antonio Sobrino, catedrático de Física de la Tierra, dirige un proyecto para la Agencia Espacial Europea sobre islas de calor

17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El ourensano José Antonio Sobrino Rodríguez, fundador y director de la Unidad de Cambio Global y director del Image Procesing Laboratory (IPL) de la Universidad de Valencia, ofreció en Ourense un avance sobre la misión Sirius de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuya fase de consolidación científica ha liderado. Este programa, en el que participan socios de varios países, tiene como objetivo localizar las denominadas islas de calor urbanas, uno de los desafíos a los que se enfrenta el urbanismo del futuro para planificar ciudades más confortables y saludables para sus habitantes «Hacemos las mediciones sobre todo durante la noche porque los materiales que configuran la ciudad, como el asfalto, por ejemplo, absorben calor durante el día y lo van liberando durante la noche, justo cuando la gente necesita que baje la temperatura para descansar. Podemos establecer mapas con las diferencias con el entorno que rodea a la zona urbana e incluso establecer qué zonas son más cálidas dentro de la propia ciudad», explica este catedrático de Física de la Tierra, nacido en Outomuro en 1961, que está especializado en teledetección que, en pocas palabras, es la observación y obtención de datos de la superficie terrestre desde el espacio. Él lleva más de tres décadas investigando con los datos térmicos del planeta. La aplicación práctica de la misión Sirius, si finalmente la agencia espacial la elige para ponerla en marcha —hay cuatro en liza y como mucho prosperarán dos—, es que se podrán establecer parámetros que tienen que ver con la confortabilidad y la salud de las urbes del futuro. Y no es cuestión baladí. Los estudios demográficos apuntan a que a mediados de este siglo dos de cada tres habitantes del planeta vivirá en zonas urbanas.

El físico de la Tierra, José Antonio Sobrino, ofreció una charla en el campus de Ourense
El físico de la Tierra, José Antonio Sobrino, ofreció una charla en el campus de Ourense F. Ulloa

«Nosotros estudiamos el problema y los datos y las conclusiones a las que lleguemos pueden dar pistas a las instituciones y quienes hacen la planificación urbanística para tomar decisiones como puede ser colocar más vegetación, cuerpos de agua o diseñar calles más abiertas, que ayuden a aliviar esas islas de calor», cuenta este experto.De hecho, la preocupación por aliviar las islas de calor en las ciudades es algo que está impulsando ya algunas actuaciones, aunque por el momento, basadas en los valores de los termómetros en superficie, no en la refracción nocturna de ese calor que medirá este proyecto. Una de ellas la pondrá en marcha la Xunta en Ourense creando el primer refugio climático urbano de Galicia. La Administración autonómica ha elegido la ciudad de As Burgas para probar el modelo, teniendo en cuenta que es la capital gallega con temperaturas más extremas. Invertirá 340.000 euros en crear un corredor verde lineal entre los dos extremos de la avenida Otero Pedraio que, en principio, conseguiría rebajar en tres grados la temperatura superficial de la zona.

Satélites más pequeños para resolver problemas concretos

La misión Sirius en la que trabaja José Antonio Sobrino está dentro de la convocatoria Scout del denominado New Space, de la Agencia Espacial Europea, que busca trabajar con satélites más pequeños, que requieren menos tiempo de preparación y también menor coste. «Antes llevaba mucho tiempo poner en marcha una misión. Hace un par de años se lanzó uno para estudios de aerosoles y nubes que tardó casi 20 años. Ahora son mucho más ágiles, se intenta resolver problemas concretos y tienen un enfoque de innovación científica», resume el experto. Él se ha encargado precisamente de dirigir la parte científica de esta misión, que se marca como uno de sus objetivos lograr que un satélite que orbita en el espacio ofrezca valores integrados a píxeles de 60 metros, lo que supone una resolución muy alta que permitirá distinguir patrones térmicos en calles y barrios.

La parte tecnológica recae en la firma Thales Alenia Space en España, que desarrolla el instrumento Smart-Tiri para realizar la monitorización de las áreas a estudiar. La delegación francesa de esa misma empresa realizará el análisis de misión, apoyará el desarrollo del simulador de extremo a extremo y las actividades de calidad de imagen. También participan Kongsberg Nano Avionics (de Lituania), que es el responsable de la plataforma de pequeño satélite basada en su modelo Nano Avionics MP42H y su segmento de operaciones; y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), encargado de definir el simulador de prestaciones de extremo a extremo.

De todo ello habló José Antonio Sobrino a alumnado y también a profesores del campus de Ourense que no quisieron perderse la charla organizada por el Instituto de Investigación en Física, Computación y Ciencia Aeroespacial y el de Agroecología y Alimentación del Campus Auga, con el apoyo de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio y la Facultad de Ciencias. También les habló de otras aplicaciones que este tipo de satélites, con más resolución y más frecuencia de paso, pueden tener en campos como el de la investigación térmica de los incendios forestales. «Con el Meteosat tercera generación tienes una imagen cada diez minutos y puedes hacer un seguimiento, pero como la resolución espacial del píxel es baja, de dos o tres kilómetros, cuando detectas el incendio ya tienes una superficie importante afectada», ejemplifica. Sobrino mostró imágenes y conclusiones del trabajo de seguimiento que hicieron el pasado verano de los fuegos que asolaron la provincia de Ourense a través de las imágenes tomadas por el Sentinel 2: «Conocer el grado de severidad es importante porque así los trabajos de restauración se dirigen hacia zonas en las que hay que actuar más rápidamente. La evolución de los sistemas de teledetección nos llevará a mejorar la recuperación de los suelos más afectados por los incendios», asegura.

También hay otros aspectos en los que la teledetección térmica pueden ser útil al planeta. Uno de ellos es conseguir un uso más eficiente del agua y en ello trabajan ya investigadores del laboratorio que dirige. «Nosotros intentamos estimar lo que evaporan los cultivos en milímetros por día a través de satélite y, a partir de ahí, informar a la cooperativa o al agricultor de la necesidad de la planta para que el riego sea más racional y sostenible», cuenta. Es más, la teledetección tiene campacidad incluso para hacer estimaciones de cosecha, lo que puede ayudar a prevenir tiempos de escasez o de abundancia de un producto determinado.