Ardemos

María Cobas Vázquez
María Cobas DESDE MI MONTAÑA

CUALEDRO

01 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El fuego. Las llamas quemando el bosque. Acercándose a las casas. Quemando granjas. Obligando a los vecinos a escapar de sus casas con lo puesto. El miedo en su rostro. La indignación. Por ver que hay indecentes (por usar una palabra) que prenden fuego sin conciencia. Por ver, en muchos casos, que los medios de extinción no llegan. Es fácil saber que cuando arde al pie de la casa de uno, da igual los medios que haya, que parecerán pocos. Pero es que son pocos. Insuficientes se vieron este fin de semana, un fin de semana en el que se superaron todas las cifras (para mal) en hectáreas quemadas. En O Barco, el sábado por la tarde las llamas corrían Coutado abajo, en un incendio que pronto trajo a la memoria el gran incendio forestales de hace tres veranos que se llevó mil y pico hectáreas de monte y más de una casa. Y ni un helicóptero. Tampoco en Manzaneda, donde el fuego se llevó 250 en Red Natura. Estaban actuando los medios aéreos en Viana do Bolo, donde se cortó la carretera, y en Ourense, donde peligraban viviendas. De nuevo, el horror cerca de casas. Hasta que el domingo ya fue la imagen del pánico. En Cualedro se fueron 3.000 hectáreas, y mucha gente ha perdido parte de sus pertenencias. No es de recibo. No somos así. Somos más que eso. No somos unos incendiarios. Me resisto a creer, pese a que haya quien se empeñe cada verano en demostrarlo, que somos un país de descerebrados. Que no queremos a nuestra tierra. Que no nos queremos a nosotros mismos. Pero claro, después veo las fotos de Cualedro...