El Club Alpino Ourensán rinde homenaje a las que llevan los pantalones en las montañas
OURENSE
El ascenso de socios al Coto de Novelle trajo una vista panorámica de todas las ourensanas que, decoros aparte, abandonaron las faldas para coronar cumbres
08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los socios del Club Alpino Ourensán se plantearon subir este sábado el Coto de Novelle en falda, pero pensaron que quizá era demasiado y, además, las previsiones indicaban que iba a hacer frío y lluvia. Tenían un objetivo: rememorar el tesón de las mujeres que, para cumplir con su pasión montañera, tuvieron que ponerse en secreto pantalones cortos. «Quisimos contar la evolución que han tenido las mujeres en el monte y por lo que tuvieron que pasar para llegar a donde estamos ahora», explica Mar Pallás, presidenta del club.
«Pensando en que podíamos hacer por el Día de la Mujer, se nos vino a la cabeza una historia que nos contó una de nuestras socias más antiguas el día que el club cumplió 50 años. Nos dijo que, en los sesenta, no estaba bien visto que las mujeres se pusieran pantalones cortos y que, si querían recorrer senderos, tenían que ponérselos a escondidas», explica Pallás. «En una ocasión, mientras subían el Coto de Novelle, una de aquellas chicas perdió su pantalón largo y una señora de un pueblo de por allí tuvo que prestarle una falda para que pudiera volver a casa», comenta.
Esa mujer es Susi Iglesias, ahora tiene 78 años y hace mucho tiempo que vive en Vigo. «Metíamos los pantalones cortos dentro de las mochilas y cuando empezábamos a subir el monte nos los poníamos», recuerda a través del teléfono. En aquella excursión de 1964, cuando ella tenía 17 años, recuerda que, tras comer y descansar en la cima, bajó con sus amigas hacia el pueblo y, cuando llegó la hora de volver a ponerse los pantalones largos —«que por aquel entonces empezábamos a llevarlos», asegura—, se percató de que los había extraviado. «Tuve que preguntar a una vecina de allí si me podía dejar una falda para volver a Ourense. No pregunté por pantalones largos porque muy pocas jóvenes los llevaban, así que acabé con una falda que me quedaba grande. Nos teníamos que coger el tren en la estación de Barbantes para regresar y era necesario», recuerda.
Dice que no podían verlas subidas al ferrocarril en pantalón corto porque lo más probable era que terminaran en el calabozo. «No lo hacíamos para lucirnos, lo hacíamos por comodidad. Como no viésemos cabras...», explica entre risas. No obstante, ella continuó subiendo montañas durante décadas hasta que la vida le paró en seco. «Hice mucha espeleología, subí el Mont Blanc, valles... y me estropée la rodilla tendiendo una colcha que pesaba mucho», dice entre risas. Por el accidente lleva dos años y medio esperando una prótesis «que no tiene pinta de llegar nunca» que le obliga a conformarse con el llano. «Pero justo antes de eso andaba 20 kilómetros por el monte sin problema alguno».
A Iglesias, espeleóloga fundadora junto a su marido del club Aradelas y referente del alpinismo nacional—la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada la incluyó en un documental como pionera por ser una de las «valientes que inició el montañismo en España»—, le parece «maravillosa» la iniciativa del club en el que ella misma estuvo muchos años, cuando se le llamaba Pena Trevinca. «Recordamos mucho nuestros inicios, allá en Ourense. Allí empezó todo. En todo este tiempo nunca nos llegamos a desvincular».
600 metros de evocaciones
El club seleccionó el Coto de Novelle —el punto más alto de la ribera oriental del Miño y parte de una sierra que separa los municipios de Arnoia y Castrelo de Miño— como escenario para su reivindicación porque no podía ser de otra manera. «Al tratarse de un punto intermedio podía venir gente de muchas zonas. Socios de Santiago, de Vigo...No se trata de una zona especialmente bonita. Lo hacemos por la carga simbólica, por la historia detrás», explica Pallás.
Los diez socios que se presentaron voluntarios hicieron una ruta circular de 12 kilómetros. «Fácil, pero en ocasiones exigente.Tanto en la subida como en la bajada», comunicaron a través de su página web. Partieron de Castrelo de Miño a las 9.30 de la mañana y, tras 600 metros de desnivel positivo, se sacaron la foto de cumbre en la punta de Coto de Novelle, donde, muchos años atrás, mujeres de la provincia se negaban a disfrutar bajo imposiciones.