La pérdida de poder adquisitivo lastra la venta de pisos en Ourense

Junio registró quince operaciones menos que el mismo mes del 2013


ourense / la voz

Durante el pasado mes de junio se anotaron en los registros de la propiedad de la provincia ourensana 575 operaciones en las que cambiaron de manos los derechos sobre fincas rústicas y urbanas. De ese medio millar de operaciones 183 corresponden a transacciones de viviendas, en las que solo 92 son operaciones de compraventa. El resto se reparten entre herencias, donaciones, daciones en pago y otros fondos bancarios.

Las cifras, publicadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística reflejan un descenso en este tipo de operaciones con respecto al mismo mes del año anterior, en el que se registraron 108 ventas. Ourense es la provincia gallega con menos operaciones de adquisición de viviendas, muy lejos de las 229 registradas en Lugo. A nivel nacional se coloca octava por la cola en número de transacciones, seguida de Teruel, Ávila, Palencia, Segovia, Zamora, Ceuta y Melilla.

Para los agentes inmobiliarios ourensanos estos datos del mes de junio, aunque apuntan algún indicador positivo, refrendan sus prospecciones sobre la recuperación del mercado en la provincia.

Estiman que Ourense tardará en lograr una estabilización y en seguir la tendencia general de recuperación que en valores interanuales se viene notando a nivel nacional desde hace meses.

Así lo corrobora Benito Iglesias, presidente de la asociación de empresas inmobiliarias Adeido. Para él la tendencia que reflejan los datos de junio no suponen una sorpresa. «Hicimos un estudio en el que ya calculábamos que ese punto de inflexión puede llegar en otoño, pero es evidente que vamos con retraso con respecto a provincias como la de Lugo, que tradicionalmente nos ha servido como marco comparativo, pero que desde hace un par de años está marcando muchos indicadores económicos por encima de la provincia ourensana».

Para Iglesias ni el precio del metro cuadrado -que habría tocado suelo-, ni la bolsa de viviendas en stock, justifica ya ese peor comportamiento del mercado ourensano comparado con otras provincias similares.

Sin dinero de la emigración

El problema que está lastrando la compra de vivienda en Ourense es más profundo y tiene su origen en otro indicador económico: el de la pérdida de poder adquisitivo. «No es nuevo que la provincia está a la cola en cuanto a renta per cápita; pero esto era algo que en décadas precedentes quedaba disimulado o tapado por el dinero que llegaba desde la emigración y que ahora se ha reducido drásticamente», recalca el presidente de Adeido.

La merma de los ahorros por efecto de la crisis y la imposibilidad de contar con un mercado laboral dinámico que permita crear ese colchón necesario para afrontar la compra, son variables que pesarán todavía durante algún tiempo en el sector inmobiliario, según los expertos.

Optan por el alquiler

Esta hipótesis queda refrendada por los datos de viviendas en alquiler que se acercan al 20 %. Este porcentaje supone más de cinco puntos de incremento de los arrendamientos desde hace dos años. «No se trata de un cambio de mentalidad y que los jóvenes ya no quieran tener una vivienda en propiedad, sino simplemente, que no pueden acceder a ella porque no tienen posibilidad de financiación ni de ahorro», matiza Iglesias que calcula que, aunque los datos empezasen a ser positivos este otoño «habrá que esperar todavía tres o cuatro años para que el mercado consiga cierto dinamismo».

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