Benedicto XVI subirá a los altares en octubre a un hermano de José Benito López Piteira, que por salud no podrá acudir al Vaticano en tan especial momento para él
30 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El 30 de noviembre de 1936, con tan sólo 24 años de edad, era fusilado en Paracuellos de Jarama el ourensano José López Piteira junto a otros 50 religiosos agustinos. El 28 de octubre próximo, será beatificado, junto a otros ocho ourensanos y 490 religiosos españoles en la Plaza de San Pedro del Vaticano por Benedicto XVI. José López Piteira era hijo de Emilio López Vilelo y Lucinda Piteira Romero. Su padre, de Dacón y su madre, de Partovia. El matrimonio emigró a Cuba cuando estaba terminando el año 1907 y en Arroyo Blanco, municipio de Jatibonico, nació José un 2 de febrero de 1912. Era el quinto de diez hermanos.
Hoy sólo queda vivo su hermano José Benito, que tiene 81 años y vive en Partovia. «Que a Igrexa o vaia beatificar para min é unha sorpresa pero bueno, el era un santo xa segundo me dixeron porque eu non o coñecín», dice este hombre, que es el penúltimo hijo del matrimonio.
«El naceu en Cuba e eran dúas irmás e el quenes naceron alá. Había dous irmáns que naceran aquí en España e el era o máis xoven dos que naceran en Cuba. Cando voltaron para aquí meus pais e eles el tería catro anos. Sei que ingresou en San Clodio, no mosteiro, onde estudou uns dous ou tres anos e logo marchou estudar ó Escorial, cos agostiños», cuenta su hermano. Con José ingresó su primo Julián.
José Benito recibió la noticia por un religioso de El Escorial pero insiste en que no conoció a su hermano. «Cando el marchou para Madrid eu non existía», señala. En esta familia otros dos hermanos pasaron por el Seminario y las referencias del futuro beato eran muy buenas. «Era unha cabeza, tiña dous tíos curas e xa había esa influenza pero del tiñamos pouco coñecemento porque ó ser nós pequenos de pouco se preocupa un desas cousas».
Aparte de José Benito y su esposa, al nuevo beato le quedan en su tierra los dos hijos de este matrimonio y algún sobrino más. El 4 de octubre vendrá a Europa uno de ellos, que vive en Cuba.
Viaje
El hermano del beato no irá a Roma y no será, dice, por falta de ganas. El problema es su salud y la de su esposa. «Ía de boa gaña pero non podo. Irá unha neta que teño en Barcelona e ó mellor vai a miña filla que vive na Coruña e a min que me traian un libriño ou un recordiño da ceremonia», señala José Benito satisfecho.
Desde el fusilamiento del joven religioso, en casa quedó como un santo. Su hermano señala que así lo tenían pero que nunca se habían encomendado a el pero ahora que va a subir a los altares, algo le va a pedir de hermano a hermano: «Que nos dea un pouco de saúde, que é o que máis se necesita agora e despois Deus dirá. Saúde para a familia e para a miña señora que é a que máis delicada está e do resto, o que Deus mande. O primo que estudou con el sempre dicía: ¡Ese era un santo, sempre o foi!».
Recuerdos de José quedan muy pocos. Alguna fotografía y nada más. Queda alguna foto que mandaba a sus padres rubricada por el.
José Benito está contento no sólo porque su hermano mayor llegue a beato sino por recuperar su memoria y la de tantas personas fusiladas. «Fusiláronos como porcos, chegaron, cargáronos en camións e leváronos ó cárcere de Madrid e logo levabanos a fusilar a Paracuellos». Fue el gran disgusto de la familia, una locura. «Unha loucura que non sei se chegaremos outra vez a ela polo camiño que levamos», apunta este buen hombre.
Sus vecinos saben poco del evento que se va a vivir en Roma y el que sabe algo es porque se lo pudo oir al cura de la parroquia.
Los hijos de José Benito están, según el padre, animados por el evento que se avecina. «Gustaríalles ir a Roma pero, claro, o traballo ata a un. A filla está animada pero a neta si, xa ten o billete». El proceso de beatificación de su hermano se promueve desde Cuba.
José Benito emigró a Argentina y lleva ya años residiendo en su tierra natal. La casa familiar de Partovia está habitada por otros miembros de la extensa familia. Él y su esposa viven en una casa tranquila cerca de Torrón. La mujer descansa arriba, muy delicada.