AL MARGEN | O |
14 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EVA y Juan, Amaral para entendernos, suben al escenario del Pazo dos Deportes Paco Paz. Cientos de chavales aparcan la selectividad y deciden perforarse los tímpanos al ritmo de Pájaros en la cabeza . Temas como Toda la noche en la calle son ya un himno y para cuando la canción suena, las niñas han empapado en sudor la camiseta de tiras comprada en Bershka y los rapaces ya tienen derretida la gomina. Eva, el alma mater del grupo, decide entonces buscar el climax y entona Sin tí no soy nada («los días que pasan, las luces del alba, mi alma, mi cuerpo, mi voz no sirven de nada»). Es el delirio. Entre el público, algún político que salió zumbando del mitin para disfrutar del concierto. A su lado una camada de cachorros populares que lucen en la solapa la pegatina del partido y en la muñeca una pulsera azul celeste de plástico que identifica su credo político y la tendencia del voto. Pasan desapercibidos porque los asistentes a la actuación están más por cruzarse una mirada con Eva Amaral que por percatarse de la compañía de los candidatos. El número dos de la lista entra a la canción por el verso que dice: «Soy sólo un actor que olvidó el guión», mientras la número uno le sigue: «Al fin y al cabo son sólo palabras que no dicen nada».