La cuenca valdeorresa se aúna para evitar el cierre de las canteras

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Empresarios, políticos y sindicatos instan a la Xunta a modificar el proyecto de la Lei do Solo Limitar la actividad al suelo rústico ordinario hipotecaría el futuro del sector

13 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Ni a empresarios, ni a sindicatos ni a políticos. El proyecto de la Lei de Ordenación e Protección do Medio Rural de Galicia no ha gustado, y ha molestado en Valdeorras. Argumentan su disconformidad apelando a que la Administración -una vez más- no ha tenido en cuenta la realidad de un sector estratégico para la economía valdeorresa, ourensana y gallega. Alertan que si se aprueba tal y como se diseñó, podría provocar el cierre del 99% de las explotaciones, que quedarían fuera de ordenación. «Es desalentador porque con legislaciones tan restrictivas no hay una apuesta clara por el desarrollo sostenible», claman. La patronal insta a la Xunta a tener en cuenta sus alegaciones, de las que son conocedoras todos los grupos parlamentarios. Las centrales CC OO y UGT están de acuerdo. Entienden que si la futura ley limita la actividad minera al suelo rústico de protección ordinaria, prácticamente residual en Galicia, cortará drásticamente el futuro del sector. Pero también pondrá en peligro, apostillan, las actuales, pues al calificarse los montes en mano común como suelo forestal, la nueva ley impediría legalizar las canteras que carecen de licencia municipal de actividad. Y el porcentaje es del 99%, que quedarían fuera de ordenación y podría procederse a su cierre. Exigen a la patronal que tome todas las medidas oportunas que eviten un desenlace indeseado, y advierten que están dispuestos a defender en la calle lo que no consigan en los despachos. La alcaldesa de Carballeda también lo tiene claro a la hora de defender la riqueza de su municipio y que siga siendo el primer productor mundial. «No se puede ordenar un sector desde los despachos, obviando una realidad que lleva ahí 50 años», sentencia Carmen González. El regidor de O Barco sabe que la capital valdeorresa vive gracias a la pizarra y espera que así lo entienda la Xunta.