Derechos del abuelo y del nieto

Manuel Fuentes González ESCRITOR. FACULTATIVO JURISTA DEL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA Y ABOGADO DEL ESTADO HABILITADO (JUBILADO)

OPINIÓN

MONICA IRAGO

09 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Solo quiero ver a mis nietos», repite la abuela, entre sollozos, a la puerta del juzgado. Su abogado intenta calmarla antes de entrar en la sala de juicios. La escena pasa desapercibida en medio del bullicio de una reciente y agitada mañana en el gran edificio judicial. Reparé en ella; me hizo reflexionar sobre un drama privado, silencioso, sin foco en los medios de comunicación, siempre tan saturados de noticias bélicas, inflación económica y escaramuzas de la política patria.

La estrecha relación personal entre abuelos y nietos es siempre enriquecedora, nadie lo duda. El tiempo que comparten tiene grandes beneficios para ambos, además de una inestimable ayuda en la conciliación familiar y de estructura social. Muchos mayores han estado cuidando de los pequeños desde su nacimiento, dejando a un lado su vida privada; a veces asumen tantas tareas que se habla del «síndrome del abuelo esclavo». Ni siquiera este grupo está a salvo de verse desplazado del entorno de sus nietos si surgen problemas en la pareja.

Divorcio, matrimonios rotos por mil causas, fallecimiento de uno de los padres, o el peligroso desapego de las familias, pueden originar la separación de estos retoños con sus ascendientes más mayores. Hay también otras causas menos dramáticas, pero no por ello irrelevantes, que conviene no pasarlas por alto.