Los morosos y el currito

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

AFP7 vía Europa Press

29 dic 2021 . Actualizado a las 09:09 h.

Como todos los años desde que Cristóbal Montoro abrió esa puerta, por estas fechas se publica la lista de grandes deudores de Hacienda, amablemente llamados «morosos». En la edición de diciembre del 2021, publicada en prensa ayer, que fue el Día de los Inocentes, se observa un incremento de las personas y empresas que deben dinero al fisco, pero no es porque haya más, sino porque se han rebajado los méritos para figurar: hasta ahora había que adeudar un millón de euros como mínimo, ahora la cantidad se rebajó a 600.000 euros, que tampoco está mal para cualquier deuda.

La publicación de la lista tiene un impacto relativo en la opinión, porque las personas y empresas señaladas se repiten sistemáticamente, como si ser moroso de Hacienda fuese una profesión. Supongo que tendrá, en cambio, algún efecto, porque no debe ser muy honorable verse señalados por el dedo, aunque en este país nunca se sabe: algunas de las personas menos ejemplares aparecen en la tele para pavonearse o para inspirar compasión. Y me apresuro a decirlo: gracias a Dios y a la eficacia de la Agencia Tributaria, dejar de pagar a Hacienda ha dejado de tener un cierto halo de inteligencia y astucia.

Este cronista defiende la publicación de esa lista, si sirve de estímulo para que el morbo complemente la gestión de la Agencia Tributaria. Y proclama su admiración a la mayoría de los publicitados, aunque solo sea por la comparación con el pequeño defraudador, tantas veces víctimas de las alegrías de sus asesores fiscales. ¿Por qué esa admiración? Porque, según las apariencias, mantener una larga y ostentosa deuda con el Estado no parece haber tenido un efecto dramático en sus protagonistas: los más conocidos siguen viviendo en sus preciosas mansiones, desarrollan una actividad profesional intensa, artística o deportiva, y destacan en labores muy apreciadas por la sociedad.