Obesidad mórbida
OPINIÓN
La obesidad es una enfermedad crónica, definida como un exceso de peso -pero mejor de grasa corporal- que constituye una pandemia a nivel global. En nuestro medio el exceso de peso corporal afecta a un tercio de la población infantil y a más del 60% de la población adulta. Las cifras se incrementan con la edad. La clasificamos por el índice de masa corporal IMC (relación entre peso y talla). Hablamos de sobrepeso por encima de 25, de obesidad por encima de 30 y obesidad mórbida por encima de 40. La obesidad debe ser considerada una enfermedad porque lo es en sí misma, y porque es a su vez el principal factor de riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares, locomotoras, osteoarticulares, psicológicas, mentales e incluso de desarrollo de once tipos de cáncer.
Las estrategias preventivas incentivando estilos de vida saludables -que agrupan medidas efectivas tanto en dieta como de incremento de actividad física a nivel poblacional- son necesarias. El tratamiento debe sustentarse sobre las mismas bases de forma personalizada con apoyo multidisciplinar de los profesionales de la salud y siempre contando con la participación activa del paciente.
Si la obesidad en sí misma es un enorme problema de salud, creciente y que supone un enorme gasto sanitario y laboral, mucho más lo es la obesidad mórbida. Este grado de obesidad también está creciendo, y supone más del 3 % del porcentaje global, pero experimenta un fuerte incremento en los últimos años en nuestro medio.
La cirugía bariátrica es la técnica de tratamiento electivo en pacientes con obesidad mórbida (IMC por encima de 40 kg /m2). Exige, eso sí, un protocolo de educación adecuado y la participación de equipos de atención multidisciplinares, para conseguir cambios de estilo de vida a largo plazo. La cirugía bariátrica (restrictiva o derivativa) ha demostrado resultados a largo plazo no solo de reducción ponderal sino de comorbilidades asociadas a la obesidad, como la diabetes y otros factores de riesgo (cirugía metabólica) que en algunos casos puede indicarse incluso en pacientes con obesidad grado II (IMC 35-40 kg / m2. Aunque es el tratamiento ideal, no es accesible para todos los pacientes, que requieren un perfil adecuado que garantice el cambio de estilo de vida necesario para conservar la pérdida de peso inicial sin complicaciones asociadas. No es una técnica aceptada por todos los pacientes ni está exenta de complicaciones.
De los factores de riesgo consistentes en los estudios que se están publicando en relación a la pandemia por covid-19 (edad, hábito tabáquico, obesidad, diabetes, hipertensión y afectación respiratoria o cardiovascular) se muestran como principales factores de riesgo no solo del desarrollo de la enfermedad sino también de su morbi-mortalidad. La infección es un 46 % más frecuente en obesos; la frecuencia de hospitalizaciones es un 113 % mayor; la admisión en ucis es un 74 % mayor que en no obesos, y la mortalidad es un 48 % más alta. Los datos señalan también una relación directa entre la obesidad con la severidad de la infección y el efecto contagioso. Hay una relación directa entre el grado de IMC y la mortalidad de los pacientes, de tal forma que podemos decir que existe un riesgo extremo en pacientes con obesidad mórbida.
En tiempos de pandemia es necesario priorizar la cirugía bariátrica con criterios de elección adecuados a cirugía metabólica sobre la base de las enfermedades que tienen más probabilidades de mejorar en el posoperatorio.