Balas sobre Madrid

Roberto Blanco Valdés
roberto l. blanco valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Jesús Hellín

25 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La política libre y democrática es totalmente incompatible con las extorsiones y amenazas. También lo es el ejercicio de la ciudadanía en cualquier sociedad civilizada. Por eso, las cartas amenazantes recibidas por el ministro del Interior, la directora de la Guardia Civil y el líder de Podemos suponen un salto cualitativo en el ambiente infecto que domina desde hace años la política nacional y, en algunos casos, la local y regional. 

Una cosa es decir barbaridades (y en España, desde la extrema izquierda, la extrema derecha y el nacionalismo, se dicen a diario, sin calibrar jamás las devastadoras consecuencias que pueden tener en la convivencia colectiva) y otra muy distinta, e inadmisible, verter amenazas de muerte en una carta con balas dentro, dirigida a amedrentar al candidato de un partido.

Una cosa es hacer barbaridades desde el Gobierno, que tiene la obligación de garantizar tanto el Estado de derecho como los estándares de un sano Estado democrático (la última, y absolutamente insólita, la descarada utilización del BOE por el Ejecutivo de Sánchez para criticar impúdicamente, en el preámbulo de una ley, al partido que, gobernante cuando esa norma se aprobó, está hoy en la oposición), y otra absolutamente incomparable, por su extrema gravedad, exigir bajo amenazas, de nuevo en misivas acompañadas de cartuchos, la dimisión del ministro de Interior y la directora general de la Guardia Civil de un Gobierno democrático.