Fixo un sol de carallo


Madrid sepultada y una foto de satélite mostraba la península bajo un remuiño brutal de nubes mientras en la esquina noroeste un rechamante claro permitía guichar Galicia. La excepción climática ruló por redes y grupos de WhatsApp como un mai en Woodstock. Una periodista sin maquillar explicaba a los de provincias qué es la emetreinta y por qué una emetreinta cortada por la nieve es un indicio claro del apocalipsis now. Hordas de esa especie que en verano invadió Galicia, los madrileños, se lanzaban bolas de nieve y el resultado era más inquietante que gozoso. Pero aquí lucía cada vez más un sol de carallo, con ese brillo de invierno desafiante y doradito que tanto favorece en los selfis y en los rodajes. Parecía más día de lo normal, quizás porque por Reyes ya lo notan los bueyes: cuanta más nieve caía en la dichosa emetreinta, más lucía el sol en Bouzas. Un año con los comunistas y esto ya parece Moscú fue la greguería más ingeniosa de Filomena. Famosetas en pelotas en terrazas nevadas y aquí el día era igual que uno de esos tan agradables de los inviernos de Madrid, secos, fríos y calenturientos. Todo un intercambio de dimensiones espaciales que no nos sorprendió una miaja, llevando el año que llevamos y preparados para la siguiente plaga, tras el virus, el macizorro de los cuernos en el Capitolio y la gran nevada. La NASA advirtió de un meteorito destructivo para el 6 de mayo del 22. Fue una fake news pero ojo, porque no tenemos el coño para ruidos. El lunes el Ponti nos autorizó a las humanas mujeres a dispensar la comunión. La consagración si eso ya tal, aunque, si les vale a ellos, quiénes somos nosotras para decir nada. Santísima razón tenía Rajoy en aquel primer mini apocalipsis now del 2008. It's very difficult Todo Esto.

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