La política «hooligan»

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

17 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

En principio, y mientras no se demuestre lo contrario, el único responsable de la agresión que ayer sufrió el presidente del Gobierno es el menor que le atacó en plena calle. Conviene por tanto que nadie lance acusaciones gratuitas ni señale con el dedo. Sentado ese principio, y congratulándonos de que la repulsa a semejante vileza haya sido generalizada entre los partidos políticos y entre todas las personas de bien, ­-los que jalearon al descerebrado cuando se lo llevaba la policía se califican a sí mismos- conviene hacer una reflexión sobre el clima de crispación extrema en el que se está viviendo la campaña electoral cuando faltan tres días para que los ciudadanos decidan en las urnas quién llevará el timón de España en una legislatura decisiva para el país. Por grandes que sean las diferencias y por enconada que sea la confrontación de ideas, es necesario hacer una llamada a desterrar el insulto y la descalificación personal en el debate político. Mal puede llamar a los ciudadanos al esfuerzo común y la concordia para salir de las dificultades aquel que siembra el odio a todo aquel que no piensa como él. En esa venenosa visión hooligan de la política tienen buena parte de culpa también algunos medios que convierten el imprescindible contraste de propuestas de una campaña en puro espectáculo, y quienes alientan el rencor en las redes. Desgraciadamente, no me cabe duda de que, lejos de servir para serenar los ánimos y llamar a la cordura, lo ocurrido ayer elevará aún más la tensión de una campaña que va camino de ser una de las más sucias de la democracia. Ojalá me equivoque.