Poder territorial y Podemos

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

13 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Desconozco si lo nuevo traerá en esta ocasión, como en el lejano 1978, algo bueno o tendrá razón el vaticinio de Rajoy. Luego de la intervención de sus ministros de Interior y Defensa ante el sorprendente caso de un comisario de policía gran empresario y la sentencia del Tribunal Supremo por acoso sexual y laboral a una capitana de las fuerzas armadas, respectivamente, tengo más razones para creer que lo nuevo -llámese Ciudadanos o Podemos- permite más esperanzas que lo que nos viene ofreciendo el Partido Popular. Y de esa oferta envejecida el más atrevido paradigma es Esperanza Aguirre para la alcaldía de Madrid, quien con castiza ingenuidad niega conocer la corrupción que, al menos, la rodeó.

Cuando la lideresa madrileña afirmó que podría pactar con Podemos sonreí. Cuando escuché el alcance del pacto llegué a la carcajada. Populismo de clase a la antigua. Me imaginé a la comprometida juez Manuela Carmena trasladando a Esperanza Aguirre un pacto por los árboles que Podemos querría para un Madrid desarbolado. Pero Podemos no puede pactar con Esperanza Aguirre. Porque no se presenta en Madrid ni en todos los ayuntamientos y diputaciones.

Estos hechos llevan a una reflexión sobre la estrategia de Podemos frente al poder territorial. Se me alcanzan algunas razones que han podido a llevar a los dirigentes de Podemos a preservar su organización y sus siglas en esta confrontación por el poder local. Entre ellas, una sentida debilidad organizativa y una bisoña organización partidaria. También el control de una llegada en aluvión de militantes y cuadros de otras formaciones y partidos. E incluso la preservación de la marca ante malos resultados. Pero además de tales razones tácticas, entiendo que existe una falta de entendimiento sobre el alcance del poder local en la estructura de poder en España. Se engañan los dirigentes de Podemos transfiriendo a unos conglomerados electorales ese control del sólido poder local. Solo hace falta repasar cómo incide este en el desarrollo urbanístico y económico, e incluso en la configuración de poderes económicos emergentes, para saber que es muy difícil transformar la España actual sin presencia asentada en esa parcela del poder.

Cabría, sin embargo, que la decisión de Podemos de ceder el poder municipal a un conglomerado de unidad popular estuviera entre las intenciones de sus dirigentes con el fin de dirigirlo y controlarlo desde dentro. Tendrían así la oportunidad de construir su base organizativa e incluso captar cuadros y dirigentes experimentados, cuanto más si en autonómicas o generales Podemos se configura como una fuerza política de referencia. Puede suceder que tal estrategia, que significa la renuncia a políticas unitarias en ayuntamientos y provincias, los desfonde. Si, politólogos como son muchos de sus dirigentes, analizasen candidaturas amalgamadas que han sido y su viabilidad algo deberían corregir de su estrategia. Si se trata de conquistar el cielo, deberían atender quizá a las parroquias.