Ni me había fijado en Shakira. Quiero decir, en su música. Por entonces la consideraba una más, agitándose en las aguas de la mercadotecnica musical. Pero un día en la radio del coche sonó Día especial. En ella había cuerpo... y alma. Ahí encontré a Gustavo Cerati, músico argentino que acaba de fallecer a los 55 años tras pasar los últimos cuatro en coma. Un argentino, grande del rock en español inventado en los ochenta. Uno de los nuestros. Cerati, barroco pero directo, es enorme letrista, gran compositor. Abarcó el pop, lo sinfónico, la electrónica. Algo así como lo que quiere ser Rufus Wainright.
Líder de Soda Stereo, deja tras de sí un gran talento. Hipnótico, lírico, sofisticado, a aquel tipo que hablaba desde dentro de la bella, se le entendía todo: Dimos un salto mortal/Y hoy he vuelto a ver/Un faro en la oscuridad. Canciones como Crimen, Tabú, Paseo inmoral, Amo dejarte así, hacen de un día gris un día especial. Adiós, y gracias.