C uando un funcionario público con responsabilidades en materia de seguridad califica de «enemigo» a personas que hacen uso de su derecho a manifestar descontento público en las calles con la grave situación de recortes que se está viviendo en una o muchas comunidades del Estado, o es un bocazas o un neurótico que confunde la realidad con sus propias fantasías; en cualquier caso, no está en condiciones de tomar decisiones y por ello debe ser relevado de inmediato.
Sin embargo, hay enemigos que acechan la convivencia en nuestro país, y que fueron causa del lapsus linguae del propio presidente cuando dijo, sin saber que había micrófonos por medio, lo de la posible huelga general: «No las hagas, no las temas».
La reforma laboral 2012 no va a crear empleo. Los trabajadores a tiempo parcial podrán realizar horas extraordinarias, con lo cual los patrones se ahorran contratar, donde hay trabajo, empleados fijos. La flexibilidad es tanta que el patrón puede mover geográficamente al trabajador por tantas razones que, al final, basta con que se lo proponga. La flexibilidad en las condiciones laborales es de tal magnitud que cualquier acuerdo anterior sobre tales derechos queda abolido y si no se está de acuerdo, al trabajador le queda como única salida pedir la cuenta. Los despidos son, a partir de ahora, fáciles y baratos, es suficiente con un descenso en las ventas o en los ingresos durante tres trimestres seguidos.
Pero lo que más me indigna, en un país con listas de espera en la sanidad, es que se «extinga» el contrato por considerarse absentismo laboral una baja justificada durante un 20 % de la jornada. Así que mucho cuidado con una enfermedad crónica cuyo dolor impida trabajar o rendir, una intervención quirúrgica sometida a espera o una fractura: puede llevarnos a engrosar la lista de parados. De la misma manera, si el trabajador veterano tiene dificultades -algo fisiológico-para adaptarse a los nuevos conocimientos técnicos, después de haber realizado un curso, el patrón lo pone de patitas en la calle.
Quizá la muchachada se manifieste por estos motivos o por la falta de calefacción en las aulas. Pero si las alternativas que ofrecen los gurús del mercado laboral, tras el esfuerzo de estudiar, consisten en irse a China, la India o Brasil como trabajadores, está claro que deben despertar y luchar por sus derechos, como luchamos otros, antaño.