Son refugiados todos los días

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

22 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

SEIS décadas viviendo en un campamento de refugiados, con la bandera de la provisionalidad clavada en la puerta de casa y la maleta preparada para regresar al hogar a la menor oportunidad, marcan el carácter y la esperanza de futuro de un pueblo como el palestino. El sentirse acorralado, rodeado del Ejército enemigo, que impide cualquier acceso a alimentos o sanidad y viola impunemente a las mujeres que osan salir en busca de madera y sustento, se ha convertido en el día a día de los desplazados de Darfur. La imposibilidad de encontrar trabajo por no tener papeles, vivir en tierra de nadie y la dependencia de la ayuda ajena, se ha convertido en lo habitual para millones de iraquíes refugiados. El olvido de su causa entre las dunas del desierto que les acogen desde que Marruecos se negó a reconocerles su identidad es el caballo de batalla de los saharauis. Las imágenes de decenas de miles de personas avanzando por carreteras interminables y el rostro vacío son el vivo retrato de una de las pesadillas de nuestro próspero siglo XXI. Da lo mismo que sean los cristianos de Sudán refugiados en Darfur, los afganos en Pakistán o los palestinos en el Líbano, todas son personas con una historia, un bagaje individual que pesa como una losa sobre su corazón, que vagan abandonados a su suerte y a la bondad y medios de las organizaciones no gubernamentales. Cuando uno mira sus ojos, ya sean los de un niño, una mujer joven o un anciano, en ellos siempre parece que se ha detenido el tiempo con las mismas preguntas ¿Por qué? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué hago ahora? No puedo imaginarme nada más triste que tener que abandonar el hogar corriendo, dejando atrás raíces, seres queridos y bienes, sin saber si alguna vez se podrá regresar. Desde el año 2000, el 20 de junio es el día mundial de los refugiados. Se rememoró esta semana. Una fecha para recordar que no podemos abandonar a los millones de seres humanos desplazados y desamparados. Hoy son ellos, mañana podemos ser nosotros.