LUIS VENTOSO
22 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.GALICIA. Año 2020. Culminando una espectacular gestión de Fomento, acaba de inaugurarse el AVE. Para celebrar el hito tecnológico de tener el tren 28 años más tarde que Andalucía, Luar se transmitirá en vivo desde su vagón-cafetería y el pabellón de Panderetas do Mundo del Monte Gaiás se reconvertirá en taquilla de Renfe. Pero mientras Galicia festeja su momento AVE, en alta mar se masca la tragedia. El Papapoulus II, petrolero con base en el Pireo ateniense y bandera de Burkina Faso, avanza implacable rumbo al puerto de Malpica, bajo fuerte marejada y zarandeado por olas de ocho metros. Su capitán, el curtido marino Aristóteles Zorza, y sus oficiales, han puesto el piloto automático, porque están viendo por la tele un Panathinaikos-Getafe de la Intertoto. Sin nadie al timón, el Papapoulus II se esmendrella contra las Sisargas y empieza a perder fuel. El gabinete de crisis se activa. Tras tres horas de discusión introductoria sobre quién manda, se decide enviar a dos remolcadores a sujetar al Papapoulus II . Acto seguido, se aplica el Código AREXAV (A Rezar E Xa Veremos). Los técnicos dicen que todo se arreglaría llevando el barco a un puerto refugio. Pero en este 2020 Galicia todavía no cuenta con esa instalación. Refugiarlo en un puerto convencional es inviable: ¡a ver quién aguanta a los alcaldes rosmando! Solución: tras viajar ida y vuelta de Ribadeo a Tui, el Papapoulos II se va al garete y lo pringa todo. Epílogo: el armador pirata no aparece, el plan de compensaciones del Estado a Galicia no se cumple y el caso acaba en un juzgado de pueblo, donde el juez que lleva el caso se coge la baja para operarse de miopía. El sumario duerme el sueño del olvido. El capitán Aristóteles, felizmente jubilado, se bebe un lingotazo de ouzo en una soleada terraza de Atenas.