Guiñol en la Diputación

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

MI ABUELA Ildefonsa, una mujer de singular mérito profesional que en una época muy difícil fue directora general de Instrucción Pública, solía decir que «si quieres saber cómo es fulanito, dale un carguito». Ahora, en estos tiempos modernos, el patriotismo constitucional viene a durar lo que tarda en llegar el vértigo por el logro o el mantenimiento en el cargo, carguete o carguito. Y es que está la vida muy achuchada y «más cornás da el hambre». Ya que el PSOE actual parece haber renunciado a toda ideología, y reducir su ambición política a buscar un asiento cómodo donde sentar a sus mandos, cualquier cosa puede ocurrir. Pues, ¿qué es peor para los intereses sociales, políticos y económicos de los españoles: pactar con el Bloque, con la llamada Izquierda Republicana de Cataluña o con los racistas sabinianos? Me decían que los socialistas coruñeses no iban a pactar con los bloqueros, pero no por patriotismo constitucional, que el domingo ya se vio lo que da de sí, sino por otra razón: el deseo de Touriño de pegar una patada en el trasero de Vázquez mediante la persona interpuesta de Moreda. Pero los cargos son los cargos y los presupuestos son los presupuestos, de modo que va a empezar la cohabitación contranatura constitucional en lo que supone todo un experimento genético. ¿Cómo serán los híbridos de primera generación de semejante concubinato? Mitad sí y mitad no. Pero un problema mayor estaría en la segunda, cuando los caracteres se disocien, los genes dominantes y recesivos se recombinen y no sea capaz de reconocerlos ni la madre que los parió. Pero pagado el justiprecio, tan importante para los intereses coruñeses, de entregar en bandeja la cabeza de su señoría en Vigo, y con los antecedentes de su reciente política municipal, el espectáculo va a empezar ahora en la Diputación coruñesa, ¡pasen y vean!