SAN CIPRIÁN. Islas o ensenada en medio de A Mariña luguesa; desde el monte Medela, una ballena dormida en la mar. En su corazón, ocupando el aulario de la vieja y querida escuela, un museo que alberga la cultura popular de los gallegos que han vivido entre la mar y el viento. En 1969 se crea oficialmente el Museo Provincial del Mar, tras un periplo de recogida de recuerdos sobre la navegación por don Francisco Rivera, «nuestro maestro» y sus alumnos de la escuela de orientación marítimo pesquera. Ramón Rivas y la asociación de vecinos que preside Roda han conseguido, basándose en orgullo y dedicación, que este año visiten la exposición permanente más de dieciséis mil personas. Cartas y puertolanos que muestran en detalle cómo eran nuestras costas. Toda suerte de instrumentos de navegación o de los mobiliarios de los buques, con una colección incomparable de faroles, sextantes, octantes, compases, clinómetros y manómetros, junto a una escafandra que recuerda la que usaba el capitán Nemo del Nautilus . Toda una historia del paso de ballenas, con esqueletos desde el siglo XV hasta las últimas capturas realizadas por las tripulaciones con base en Morás. La historia del cabotaje y la bajura, descritas con maquetas que han sido construidas por las manos de marineros, como auténticos exvotos. Entre las piezas más singulares, un traiñón de tres metros, y un recorrido completo desde la vela, pasando por la máquina de vapor, hasta los motores de una flota bonitera cuya actividad cambiaba la vida de los habitantes de nuestros pueblos. Allí están las artes de pesca, como los arpones, hasta las nasas y aparejos; junto a una muestra de las herramientas de aquellas carpinterías de ribera que comenzaron construyendo carabelas y finalizaron entre chalanos y dornas. Museo de la biología marina, que atesora conchas, fósiles, dentaduras, caparazones, algas, corales y un sinfín de restos animales y vegetales de la diversidad de nuestros fondos. Una singular colección de fotos que son los testigos en el tiempo de los acontecimientos costumbristas en torno a la mar, las fiestas, la emigración o la llegada de los primeros bañistas. Este magnífico espacio expositivo sale de San Ciprián con frecuencia. Hace pocas fechas se podía ver al Rey, en la exposición de Vigo relacionada con los acontecimientos entre 1700 y 1713, con una pieza procedente de este museo tan querido por los mariñanos.